Amigos, para
la Escuela de Yoga Clásico de Santiago, ha sido un trascendental
evento llevar a cabo este Proyecto de "Viaje al Valle del Venado",
uno de los parajes hermosos de la zona central de Chile, en el "Parque
Nacional Altos del Lircay " , y de este modo contribuir a formar "cultura
de montaña", a que los chilenos, nos estamos recién acercando.
Importancia que estriba en varias razones que nos gustaría referir:
Una de las más importantes, es que estamos abriendo un espacio dentro
de las actividades recreacionales -normalmente asociadas al ocio, la intoxicación
y a los estados crepusculares-, que mucha gente en su fuero íntimo
anhela; vacaciones con contenido, en donde uno aprenda algo y sienta que
se lleva algo para si; una experiencia, un conocimiento, una comprensión
nueva
Lo segundo es, tener la oportunidad de superar los limites del territorio psicológico, que es coercido y reforzado por la rutina diaria y la inseguridad que el Sistema promueve. Un espacio en donde la persona se ponga en situación de remover su programación neuro-motriz mental y pueda acceder a otras áreas de su mundo interno, tener ideas y emociones que no ha tenido. Pueda verse y enfrentar sus aprensiones, temores y animadversiones; que sea también una instancia para conocerse y crecer.
Lo tercero es que, las personas puedan encontrase tal cual son, que se muestren y se expresen. Y que podamos participar y hacer vida de comunidad, que es lo que necesitamos como sociedad, aprender a vivir con el otro y aceptar la diferencia, en el respeto y la buena disposición que eso requiere. Ciertamente es un ejemplo para los que ahora jóvenes, nos miran y conviven de nosotros.
Y cuarto:
educarnos en la necesaria cultura de apreciar y cuidar los recursos naturales.
Y sentir
que hay espacio para lo sagrado dentro de cada uno.
Una conexión con el espíritu.
Queremos
hacer muy especial mención al hecho de que las personas que participaron
en el viaje, tuvieran la generosidad inmensa de enseñarnos su pasión
del saber; compartir con nosotros el objeto de su estudio e interés
personal; fue un experiencia extraordinaria que nos hizo sentir profundamente
conectados. Y con el deseo de entregar lo mejor de nosotros:
Gracias Manuel, por la interesantísima historia de los pueblos Esteparios.
A Isabel por la entusiasta orientación sobre Alimentación
y Calidad de Vida.
A Benito un Galileo de la época moderna, apasionado por las constelaciones.
A Petra por sus Ejercicios en Grupo, que nos mostraron notables aspectos
del trabajo en común.
A Issan por darnos esa visión tan valiosa de las diferencias entre
la cultura Oriental y Occidental, que sin duda nos sirve muchísimo
para comprender esa parte del mundo que nos parece tan ajena y sin embargo,
cada vez más cerca.
Y por cierto, a todos los que asistieron a recibir tan fina cosecha.
Fue importante
también por otro aspecto que toca la historia de la Escuela de Yoga,
nos referimos a reeditar los viajes y las jornadas que hiciéramos
años antes en el Alto Bio-Bio , con programas de Ayuno y Yoga, que
fueran organizadas y dirigidas personalmente por Juan Eduardo, que está
en el espíritu de esta iniciativa y sin cuya impulso quizás
nada de esto hubiera ocurrido. Queremos que este sea también un homenaje
para él, quien tan generosamente nos ha acompañado, ayudado
en todo y nos ha entregado su experiencia. Imaginamos que para él
ha sido -como muy bien lo expreso Petra-, un orgullo presenciar que esto
que él creó con tanto esmero durante años, ahora sea
continuado por sus hijos y sus nietos, que formaron parte del equipo. Sin
duda es más de lo que podemos esperar.
¡Muchas veces muchas gracias Juan Eduardo! - en las palabras de P.
Neruda-.
Creemos que el viaje ha sido fundacional, que nos da el pie para seguir mejorándonos, y haciéndonos más eficientes en la saga.
Y un saludo
cariñoso a todos los que participaron. Además de los mencionados,
a la Susanita por todo lo que hizo para agradarnos, somos testigos de su
entrega. A Lucia -su asistente-, por su abnegación y gracia. A Patricia
por darnos una lección de reciedumbre y superación. A Ruth,
quién revirtió la situación adversa a fuerza de espíritu
(y bajó varios años). A Sara e Isabel, que nos mostraron la
perseverancia y la disposición a salir adelante. A Silvia por ser
parte de nosotros, ...y por la risa. A Hernán por su intensa sinceridad
y compañerismo. A Marina, por contar con ella siempre. A Paula, por
la levedad de su ser. A Erasmo, por la música que lleva en sí.
A Victoria y Miguel, por encontrarse y celebrar con nosotros. A la familia
Núñez en general y en particular; a los que estaban y a los
que no.
A Olguita por respaldarnos incondicionalmente.
A don Pancho Pacheco, y al personal de CONAF.
Y Gracias al Yoga que nos une en un anhelo común.
Y gracias
también a la Pachamamita, que nos cuida.
Un fraternal abrazo para todos.
Cristian y Gonzalo / Coordinadores
Escuela de Yoga Clásico de Santiago
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