Es determinante para la convivencia armónica de todo grupo humano. Facilita la integración de sus componentes para diferentes tareas y actividades sumando fuerzas.


La
Tolerancia desarrolla el espíritu de unidad; facilita la cooperación
y la interacción. Aumenta el grado de confianza entre los miembros de
una organización por la mayor apertura de cada uno. Por otra parte, en
el debate de ideas, acciones, proyectos y programas, con que se manifiesta la
vida y la actividad de una organización, disminuye el tono emocional
y la agresividad en la comunicación, que de tal manera la hacen estéril.
Todas las opiniones merecen respeto; en consecuencia, merecen ser escuchadas.La
Tolerancia tiene que partir necesariamente del principio fundamental de que
nadie es dueño de la verdad absoluta, porque cada uno tiene una visión
singular de un determinado hecho o fenómeno. La Tolerancia, además,
se da como consecuencia de la disminución de la sobrevaloración
de los resultados y la impaciencia para obtenerlos. Implica, también,
asumir una perspectiva trascendental, filosófica y espiritual de nuestra
existencia. Todo lo demás disminuye en importancia. En la Tolerancia,
está la conciencia del cambio continuo de cada uno de nosotros y de nuestras
circunstancias. Lo que sea de mayor validez para una determinada percepción,
dejará de tenerla para una percepción distinta o frente al cambio
de dichas circunstancias. Podemos tener la gran seguridad de que nada es seguro,
cierto ni previsible. No manejamos la globalidad ni la interacción dialéctica
de los fenómenos que percibimos. La intolerancia va de la mano con la
presunción del dominio del acontecer y del futuro y corresponde generalmente
a cosmovisiones elementales, esquemáticas y emocionales. A través
del ejercicio de la Tolerancia, se supera la identificación con las ideas,
que resulta mucho más dañina que la identificación con
las formas de la materia, las cosas, los bienes, el poder o la fama. Entonces,
la Tolerancia es una buena medicina para una mejor salud mental, individual
y social.
La Tolerancia
es un impulso natural que hace posible un mayor desarrollo evolutivo del ser
humano, porque a la par que contribuye a una mejor comunicación y a una
mejor integración, permite conocer mejor a sus semejantes y amplía
la cosmovisión de cada uno. La Tolerancia enriquece. Es una herramienta
irremplazable para tener una mayor y mejor perspectiva de vida, que si nos recluimos
en el callejón estrecho de la intolerancia. La Tolerancia, entonces,
no es un sacrificio ni una ofrenda a los demás. Es una herramienta, un
arma, una joya que podemos poseer y acrecentar.
La Tolerancia es condición para la dinámica del Sí profundo
esencial, que está naturalmente en nuestras raíces y que debemos
moderar con la prudencia. Es el sí que nos abre los espacios al cambio,
a un mayor enten-dimiento, a la aceptación y a una óptima integración,
propósito superior de las religiones y las filosofías que ven
en el proceso del hombre la gesta de la evolución.La intolerancia es
la oscuridad que impide el proceso anterior. Esa oscuridad pertenece al no implantado
perversamente en la mente de muchos desde lo cultural y desde el sistema. Ese
no que va con temor y con pánico. Ese no es la raíz de la intolerancia,
que nos recluye y nos margina, nos desgasta, dificulta nuestra integración,
nos debilita y empobrece.En los problemas crecientes de comunicación
a nivel familiar, de pareja, laboral o profesional, la intolerancia está
presente en una amplísima dimensión.La humanidad ha vivido épocas
de intolerancia que han sido llamadas de oscurantismo y en las que el proceso
de la evolución humana se ha estancado en varios siglos. La humanidad
se ha revelado contra las prisiones de la intolerancia y ha declarado la causa
de la libertad. La libertad trae los conceptos de igualdad, fraternidad, solidaridad,
justicia y paz, como plataforma para construir una nueva humanidad.Si buscamos
en el diccionario, encontramos que la Tolerancia es definida como el respeto
y la consideración por las opiniones y acciones de los demás;
y como el margen o la diferencia que se consiente en la cantidad o calidad de
las cosas u obras contratadas. También, se define como la capacidad de
resistir, de soportar.Con todos estos antecedentes, y con ánimo de avanzar
en la conquista de la Tolerancia, dado su inestimable significado para nuestro
desarrollo como personas y como integrantes de grupos sociales diferentes, podemos
decir finalmente lo siguiente:
· La Tolerancia es natural. Va con el Sí esencial que nos impulsa
al cambio fluidamente y a la integración. La Tolerancia es un requisito
de la libertad, que es propia de la vida humana. No es una ofrenda ni un sacrificio
por los demás,
· Podemos tener una actitud de Tolerancia elaborada, aprendida, estructurada
e intelectual, que no tendrá nunca la calidad y la riqueza de aquella
que nace del corazón
.· La Tolerancia es "un margen de aceptación". Su límite
es sin duda la moral, entendida como los principios determinantes del tipo de
relaciones en que se va a desenvolver un grupo humano, con sus valores consecuentes.
· La Tolerancia es de proyección social, va con una mejor comunicación,
con la integración y con el desarrollo personal, pero no cabe en nuestro
mundo interno en función de la vida considerada como perfeccionamiento
constante. En nuestro mundo interior, tendrá que reinar la Tolerancia
cero con nuestros vicios, nuestra ignorancia, nuestra cobardía, nuestras
supersticiones, nuestro egoísmo, nuestro divorcio del espíritu
de verdad.
La sabiduría milenaria de oriente nos trae un simbolismo al respecto.
Dice Krisna a Arjuna en un capitulo del Bhagavad Gita: "Recupera tu trono
y tu reino, Príncipe. Corta cabezas. No te importe que ellos sean tus
parientes, tus amigos de la infancia, tus maestros o instructores. Tu deber
primordial es recuperar tu reino y tu trono sin debilidades ni contemplaciones.
Ataca, Príncipe."
El trono que debe recuperar el príncipe Arjuna es el control sobre sí mismo, su nivel de conciencia, el protagonismo de su propia vida.
Aquellos a los cuales el Príncipe debe atacar sin contemplaciones para
recuperar su trono son, sin duda, los enemigos internos con los cuales convivimos
y llegamos, incluso, a acostumbrarnos y a encariñarnos y ante los cuales,
como se dijo, cabe aplicar la tolerancia cero.
PAZ