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Se ha dicho que el Karma es un sistema de premios y castigos. Si hemos actuado bien mereceremos premios en nuestras actuales y próximas encarnaciones. Si hemos actuado mal, mereceremos castigos. Esta aseveración con distintas aproximaciones, no puede ser más nefasta para el desarrollo del hombre universal en su presente y como amenaza para su futuro. En esta aseveración dogmática para muchos, tampoco se define el bien y el mal, y se sustenta un maniqueísmo desenfrenado que altera profundamente la convivencia humana.

La existencia del ser humano, de cualquier cultura, que se acoge a esta definición de Karma, se hace penosa, ya que carga con los errores de un pasado, que por lo demás ignora, y que constituye un lastre psíquico para el presente y para el futuro y pone a este individuo en manos de adivinos, clarividentes y algunos de ellos con toga y birrete que alardean de maestros y ofrecen conferencias. ¿Quien podría explicarle los errores y las culpas de sus existencias anteriores?

En occidente no encontramos el concepto de Karma proyectado al pasado de las personas. Los grandes filósofos de la Grecia clásica que levantaron el estandarte de la esencia espiritual eterna del ser humano, con una apreciación racional y coherente en el análisis, de acuerdo al método filosófico, dedujeron el principio de la reencarnación que va estrechamente ligado al concepto de la vida con un sentido de perfeccionamiento constante y que por lo demás, es propio del Yoga Integral y Occidental. Cada una de nuestras sucesivas existencias es una oportunidad mas para nuevas y distintas experiencias, que nos ponen a prueba en distintas formas acentuándose nuestro proceso de perfeccionamiento constante.

La Iglesia Católica Apostólica Romana recién fundada, transó hábil y estratégicamente con las tradiciones orientales muy en boga en el cuadro de supersticiones de las grandes masas desposeídas e ignorantes que recién se abrían a las nuevas perspectivas de conciencia. Instituyo el bautismo, ritual con el cual desaparecería el pecado original, que podría tener algún parentesco con el concepto de Karma. Con un ritual simple como es el bautismo, se pone una lápida sobre los pecados que el recién nacido hubiese cometido en existencias anteriores y que estarían determinando sus probables desgracias actuales y futuras. Con el bautismo en última instancia, se elimina el Karma y se hace posible la Solidaridad como base de las relaciones humanas en la nueva cultura.

Muy posteriormente Rousseau y los románticos llegan a decir que el ser humano nace perfecto y la civilización lo corrompe. El maniqueísmo, la división de los hombres en buenos y malos ha ido quedando atrás en la medida que se atribuye a la cultura y la sociedad una influencia determinante sobre cada uno de sus súbditos.

En este momento y de acuerdo con los cánones del Yoga Integral el mal no existe, existe la falta de bien generado por la falta de la fuerza ordenadora y anti entrópica que llamamos El Todo Poderoso. Todos somos creaturas del ser supremo y hemos sido investidos con atributos para colaborar al proceso de la evolución y mantener incólume nuestro mundo interno.

El ser humano en nuestra cultura, esta en condiciones de erguirse orgullosamente y empezar a caminar con toda libertad en la aventura de la vida para avanzar, usando su discernimiento hacia nuevos horizontes cuando ha dejado de lado la superstición del Karma y ha dejado de experimentar las perturbadoras interferencias de este concepto del folklore oriental. No ocurre así con los que siguen cargando con la rémora del Karma generado en oriente.

Por fin, en el Yoga Integral Occidental las situaciones adversas que nos acaecen en cualquier momento de nuestra existencia no son producto del Karma, si no que son producto de nuestros desaciertos, y en vez de culpar a un Karma que es un mito fantasmal, de nuestros infortunios y adversidades, tenemos que revisar nuestras acciones, responsabilizarnos a nosotros mismos de ellas, dejar de culpar a los demás y al Karma y corregir nuestro proceder a futuro. Eso nos enseña y nos construye.

De Juan Eduardo Núñez Perrow, Director de la Escuela de Yoga Clásico de Santiago. Fono 8855246
José M. Infante 2454 - Ñuñoa - www.escuelayogaclásico.cl

Un rechazo tajante a las creencias y a los Mitos y supersticiones relacionadas con el Karma en Oriente y Occidente.
Una Confrontacion fundamental