

Podemos definir Moral como el conjunto de principios y normas fundamentales directamente asociadas a los valores, que consagra originalmente y en su conformación, una determinada comunidad humana para las relaciones entre sus individuos y su interacción. Las costumbres, la casuística y los conflictos de la convivencia van perfilando mejor los balbuceantes Códigos Morales.
También podríamos definir Moral en un nivel filosófico espiritual como el impulso ordenador para el proceso de evolución en equilibrio que emana directamente del potencial de arquetipos conceptuales depositado en el ser humano, la creatura. que va a la cabeza de dicho proceso. La evolución exige la Libertad de espacios y de opciones. La Libertad exige Tolerancia. El límite de la Tolerancia es la Moral. El equilibrio contiene la Potencia que le imprime la polaridad y la Estabilidad necesaria para todo desarrollo. Bajo esta definición, la Moral contiene los parámetros de la Paz y del resguardo ecológico.
La Moral, desde luego, es funcional a la cohesión, a la armonía, a la integración, y a la unidad de la comunidad. Sirve a la supervivencia y a las expectativas de crecimiento y desarrollo de ésta. Distintos condicionamientos sociales e históricos entre los cuales podemos destacar las costumbres y el grado de evolución de una comunidad humana, la van perfilando. La moral de una comunidad humana determina la legislación escrita u oral, y se consagra actualmente en las Constituciones que la contienen en el carácter de principios no explícitos. El análisis y el desarrollo del derecho son iluminados por las luces de la moral, así como todas las propuestas ordenadoras del proceso humano.
Una comunidad humana podría convivir y progresar sin leyes escritas. Pero aunque se haya provisto de la mejor legislación, no puede sostenerse sin Moral. La corrupción y el delito destruyen su estabilidad .La comunidad hebrea, en su crecimiento hasta el poder político militar y la decadencia del Imperio Romano son modelos cercanos que ilustran la importancia esencial de la Moral para una comunidad humana.
Las Religiones conformaron los primeros códigos morales, y su fuerza estaba en derivarlos del mismo Ser Supremo en el carácter de Revelaciones.. Se dio la Moral de origen divino respaldada por la deidad cuya omnipotencia sostenían. Luego, como el Rey encarnaba a la deidad, y su legitimidad se basaba en la divinidad y el Todopoder de la entidad creadora, y su jurisdicción era absoluta, fue el mismo soberano el depositario de la Moral, con todas sus flaquezas y debilidades humanas. El soberano era también la fuente generadora de toda la estructura legal reguladora y trascendente a la vida social. Era el absolutismo. Se esbozaba así al mismo tiempo, la dicotomía entre Moral Religiosa y Moral civil, laica o gubernamental.adscrita esta última a la emocionalidad del Soberano Absoluto. El fin justifica los medios de Maquiavelo, racionaliza e institucionaliza la Moral del Poder como forma de dominio.
En general, los dioses de las culturas y religiones de la antigüedad, son legisladores de Códigos Morales, y al mismo tiempo son jueces y verdugos de las infracciones a su legislación y así se constituye un poderoso respaldo a la Moral Religiosa. El Monoteísmo es capaz de formular una Moral de vigencia social. No así el politeísmo, en que las deidades. aparecen con autonomía y sectorizadas. Hay otros dioses, más primitivos que solo protagonizan la cosmogonía y no se pronuncian sobre códigos reguladores de la convivencia humana.
La cultura griega nos entrega un modelo significativo para orientar nuestras inquietudes en materia tan fundamental. Los dioses del Olimpo griego ignoraban todo código moral en sus relaciones y por el contrario, eran modelos de amoralidad. Homicidios, Incestos desviaciones sexuales, torturas y venganzas animaban su divinidad.
Para los griegos, la Moral se generaba en la Filosofía y en la Política, es decir, en la Inteligencia y en la razón humana. en sus manifestaciones más primordiales y contingentes, la Guerra, la Economía, la necesidad de crecer en Poder y en Unidad interna. Y esa propuesta es digna de ser considerada en la actualidad, para la conformación de una Moral de vigencia global, que no existe y que es de imperiosa y urgente necesidad establecer.
De modo que en la antigüedad, el orden de las sociedades y su armonía de convivencia y desarrollo es decir, la moralidad y la legalidad, dependían de la voluntad del soberano de poder absoluto. Se mantenía una entente a base de mutuas concesiones entre Iglesias y Gobierno Político. Posteriormente se reconoció que la soberanía y el poder estaban en el pueblo y este poder era ejercido por el Rey que era su depositario. El Rey podía ser depuesto si contradecía la voluntad del pueblo. Ahora, el Rey, su divinidad y todo lo que había representado había quedado atrás. El pueblo advino a la soberanía. Luego nació el régimen republicano y fue el pueblo soberano el que empezó a designar a sus representantes. La fórmula democrática adquirió vigencia, madurez y perfeccionamiento. Un gran dinamismo animó sus propuestas a través de los representantes de la soberanía popular y su ejercicio legislativo. para normar su presente y conformar futuro. Fue el desarrollo democrático y constitucional de la última mitad del siglo XVII y siglos XVIII y XIX. Pero la avalancha democratizadora y los herederos del poder del soberano absoluto. ignoraron su jurisdicción moral. Había tantos conflictos inimaginados, urgentes y contingentes que resolver. El tema Moral quedó recluido en la Iglesia con las propuestas tradicionales y conservadoras fundamentadas en dogmas mitos y Fe. Persistió cada vez más débilmente la integración Estado y Religión La Moral Laica o civil o gubernamental perdió su perfil al mismo tiempo que se acentuaba la delimitación y la separación de ambas áreas. De manera que la moral resulta el aspecto más conservador y persistente para la convivencia y el futuro de una comunidad humana como resultado de su clericalización. en esta etapa de la Historia de nuestra Cultura.
La Filosofía en occidente tampoco incursiona en el tema Moral, salvo los teólogos, empeñados como siempre en hacer aceptables racionalmente los dogmas y los mitos de las diferentes Religiones.
Nitzche excepcionalmente se centra en el tema Moral, discute desmitifica y hace trizas la moral religiosa imperante, la Caridad, el Bien y el Mal y la génesis de la Moral. Pero su discurso es demasiado para los tiempos en que trata de hacerse oír y es recluido como pieza de museo, como objeto curioso, con epítetos definitivamente descalificadores.
Hasta el momento han reinado las morales singulares y particulares de las distintas culturas y las distintas religiones encontrándose grandes diferencias entre ellas y los valores que contienen.
No nos olvidemos que en Esparta se sacrificaba a las criaturas recién nacidas que mostraban defectos físicos. Los pieles rojas y los esquimales han sacrificado tradicionalmente a los ancianos en función de la necesidad de víveres y subsistencia. La venganza, el ojo por ojo y diente por diente se ha considerado y se considera justa en muchas culturas. La pena de muerte y la guerra son patrocinadas legal y moralmente en muchos países. Las religiones tampoco muestran una unanimidad moral, algunas aceptan el aborto, la eutanasia y otras se oponen a la transfusión de sangre por ejemplo.
Los sacrificios humanos en las culturas de la antigua América, las vírgenes del sol, los crímenes de la Inquisición, las cruzadas son temas que fluyen a este análisis, porque en su momento revistieron absoluta legitimidad y fueron auspiciados por las religiones y los poderes políticos vigentes.
En nuestra moral judeo cristiana subsisten increíbles incoherencias. Los diez mandamientos, base de nuestra moral y nuestra cultura prohíben matar, pero no condenan los daños físicos y psicológicos a las personas. La venganza institucionalizada exigía esta válvula. Los diez mandamientos tampoco prohíben el adulterio de la mujer, que sin embargo fue cruelmente castigado en las comunidades antiguas. del Viejo Testamento.
¿Como conformar una Moral Universal dada la urgencia que reviste como categoría más esencial para la vida de la raza humana y dado que no existe?. La globalidad y la estrecha interacción de los grupos humanos del planeta exigen llenar este vacío. La naturaleza tampoco nos ofrece modelos para conformar una moral que sirva a los propósitos del desarrollo humano. En la naturaleza se legitima al depredador y el pez grande se come al chico. La supervivencia inmediata es el mecanismo prevalente en esta área.
La propuesta de Maturana para una Moral fundada en la biología da pié indudablemente para una la solidaridad planetaria y la abolición de la guerra. Pero esta propuesta no ha sido connotada en toda su trascendencia. Nos quedamos en la retórica y en la lírica de la No Violencia. El concepto de la no violencia es una represión más y no tiene nada de moral ni de moralizador. La Moral está en enfrentar las causas de la violencia y no en simplemente reprimirla.
Si nos ubicamos fugazmente en la crítica coyuntura de la criminalidad en veloz desarrollo, tenemos un eficiente modelo en nuestras manos. Las leyes enfrentan el problema represivamente y eso es positivo y necesario. La Moral se ubica y procura resolver las causas. de la criminalidad a la luz de los valores humanistas más fundamentales.
Y siempre en busca de una respuesta nos preguntamos ¿cuál es el móvil más fundamental alrededor del cual nos inquietamos todos los seres humanos del planeta en este momento y que podría constituir la base de una Moral Universal? No hay duda que es la gran Causa De La Paz. Es el interés común de indiscutible prevalencia. Todo se puede construir sobre la base de la paz. Todo lo que se construya es inútil y se destruye por la guerra.
Y nos preguntamos ¿con qué herramientas podríamos construir una Moral Universal para la Paz? No nos ha servido hasta el momento la diversidad de las culturas, ni las religiones, ni tampoco la naturaleza. De ninguna de estas fuente ha emergido el pensamiento para conformar una Moral Universal.
Pensamos que las invaluables herramientas que posee el ser humano para avanzar hacia sus propósitos no importan la categoría de ellos, es la razón y la inteligencia. Sobre estas bases podemos conformar una Moral Universal para la Paz de la cual se podrán derivar códigos para la Paz de las Naciones y para la Paz de las familias y podemos decir finalmente sobre estas bases que una vez conformada esa Moral Universal para la Paz todo lo que atente y contradiga la Paz será inmoral. Así de simple. Las Religiones, a través del gran paso del ecumenismo y los Gobiernos asociados en las Naciones Unidas. han limado las más duras asperezas y es el momento de que asuman esta prioritaria tarea de sobrevivencia y mejor futuro para la gran raza humana, la conformación de una Moral Universal para las Paz en base a la Inteligencia, a la Razón y al sentido común, dejando de lado las distracciones espurias y los intereses minúsculos o subalternos, dejando de lado los mitos y los dogmas. Una Moral Universal para la Paz, es una Moral viva que se puede descodificar desde el mismo corazón de los seres humanos.