

El proceso del sueño fisiológico ha sido siempre una gran preocupación del hombre de todas las épocas, y hasta tiempos muy recientes estuvo revestido de misterios, supersticiones y mistificaciones de todo orden. La ciencia ha investigado muy acuciosamente el proceso del sueño y no se ha logrado aclarar sus aspectos más esenciales.
(Dormir bien, una llave maestra de la recuperación psicosomática)
Durante la investigación
se han acumulado interesantes experiencias de mucha utilidad práctica y se
ha llegado a formular la tesis de un APARATO DEL SUEÑO que se ubica en el
hipotálamo y que regula el ciclo sueño-vigilia. En empleo de somníferos para
inducir el sueño no es indicativo de que se denominen sus factores, ya que
estas drogas actúan a nivel neuronal y bioquímico sin llegar a tocar el regulador
central del hipotálamo.
En la investigación científica se registran también los síntomas de la "tendencia
a dormir" y las características del "estado de sueño". Son los siguientes:
a) Sintomas de la tendencia a dormir
- Baja de la circulación periférica.
- Baja de la presión sanguínea del encéfalo.
- Comienzo del descenso del metabolismo.
b) Características del estado de sueño
- Centro de gravedad de la circulación se desplaza al nivel visceral.
- Baja considerable del metabolismo.
- Baja del trabajo del corazón (intensidad y frecuencia de las pulsaciones).
- Onda cerebral característica distinta a la de vigilia y sueño onírico.
- Búsqueda instintiva de la hiperventilación.
- Establecimiento de una situación base de peso del cuerpo bien repartido e inmovilidad.
- Búsqueda del estado relajación.
Desde nuestro punto de vista, necesariamente cosmobiológico podemos agregar algunos elementos de análisis que permiten conformar un enfoque productivo y accesible para los efectos prácticos de un mejor dormir. La conexión funcional del hombre con la naturaleza y el universo es un principio, es una base primordial en estas consideraciones.
En este sentido,
podemos empezar diciendo que en el esquema de nuestras funciones o necesidades
vegetativas, el sueño fisiológico sigue inmediatamente en importancia
y urgencia a la respiración. El sueño no es un simple descanso
sino que una etapa cíclica en que operan los mecanismos naturales de rehabilitación psicosomática así como la vigilia,
es un período de acción creativa y eficiente que implica
un natural desgaste psicosomático.
La naturaleza
quiere que sus creaturas duerman rehabilitándose para que puedan participar
eficientemente en el proceso de la evolución y esto es especialmente
válido para el hombre, la
criatura con más y mejores facultades actuales y potenciales.
Quiere decir que podemos estar mucho más tranquilos. Tenemos una amiga
muy poderosa, la
Naturaleza, que quiere que durmamos bien y que mantiene una presión
constante para que esto se verifique, que hace que podamos decir que estamos
determinados o programados para dormir bien. Y también podemos agregar
que es más fácil dormir bien que no dormir o dormir mal. Y podemos
agregar que son muchas las personas que duermen mal por múltiples razones
que analizaremos, pero que los insonmes son muy escasos o no existen.
Son tan poderosos los mecanismos'de la naturaleza para guiar a sus creaturas, que incluso la zona horaria para dormir está articulada fisiológicarnente. Sabido es que las radiaciones ultravioletas de la luz solar elevan el metabolismo y la oscuridad lo hace descender, y que un elemento determinante de la tendencia a dormir es la baja del metabolismo. De modo que la naturaleza quiere que sus creaturas duerman durante las horas de la noche y establece un mecanismo ordenador que se transforma en una verdadera señal.
¿A qué hora de la noche dormir? También nos encontramos con las experiencias de organizaciones filosófico-espiritualistas que señalan que el hombre obtiene su mejor rehabilitación a través del sueño entre las 22:00 y las 4:00 horas (seis horas). Ello en razón de estudios experimentales y por la consideración de las altemancias de las energías naturales.
¿Y qué
es dormir bien? Una clarificación en este sentido despejará
malos entendidos y nos ayudará en forma importante a recuperar el buen
dormir natural que rehabilita y permite despertar con buen ánimo y
energía frente a la nueva jornada.
Distinguimos
inicialmente-un sueño de calidad y un sueño de cantidad.
El esfuerzo debe dirigirse en la práctica a lograr el primero sin importar
la cantidad de horas.
¿Cuánto dormir? Esto es bastante personal, pero en general se aceptan las siguientes medidas:
- Bebés
Hasta 16 horas al día.
- Niños Hasta 12 horas al día.
- Jóvenes Hasta 8 horas al día.
- Adultos Un mínimo de cuatro horas y un máximo de siete horas.
Estas medidas generales merecen, desde luego, excepciones que en cada caso deben ser bien analizadas.
¿Cuál es la medida personal de cantidad de horas de sueño de calidad dentro de estas pautas? Cada persona puede descubrirlo por sí misma. Si despertamos con energía y buen ánimo es porque estarnos durmiendo a nuestra medida y necesidad singular de sueño. Si por el contrario, despertamos cansados, sin ánimo o deprimidos, lo más probable es que no nos hayamos ajustado a nuestra medida personal de horas de sueño, y nos estemos excediendo.
Pudiera parecer
difícil de aceptar que la medida justa de sueño para una persona
sea de cuatro horas, sin embargo se han estudiado los hábitos de individuos
de gran creatividad, energía y capacidad personal de todo orden, y
se llega a la sorprendente conclusión que dormían sólo
cuatro horas cada noche aunque a menudo hacían una siesta corta de
veinte minutos en la tarde. Con todo, su zona de sueño en base a una
curva profunda era más considerable que la del "dormidor"
de muchas horas (nueve o más).
De modo que si una persona durmiendo seis ó siete horas, despierta
sin ánimo o deprimida, debería pensar seriamente en revisar
su tiempo de sueño, y en vez de tratar de extenderlo, ir reduciendo
gradualmente al mínimo de cuatro horas. Por el contrario, la mayor
parte de las personas empiezan a tratar de dormir más horas aunque
sea a base de somníferos, arriesgándose a sus perjudiciales
efecto a mediano y largo plazo.
Resumiendo, el sueño corto y de calidad, mantiene a la persona en un nivel de metabolismo alto, con una mayor y mejor actividad glandular y con un mejor nivel de respuesta frente al medio cultural y natural. En cambio, las personas que duermen más allá de su medida justa tienden al metabolismo bajo, al cansancio, al desánimo, a la falta de resistencia, a la depresión y a la irritabilidad.
Si una persona adulta duerme más de siete horas y pese a ello despierta en buenas condiciones, descansada y de buen ánimo, hay que pensar necesariamente en déficit psicosomáticos, anemia, depresión, agotamiento, etc., que son cubiertos por una mayor cantidad de horas de sueño, lo cual debería empezar a preocupamos, ya que podría estar gestándose alguna crisis de salud.
