1.-
Lo que no es el Yoga Integral
A
fin de aclarar prejuicios o distorsiones que se van produciendo en la práctica
del yoga, es preciso, y oportuno especificar que no es el Yoga Integral:
Yoga
Integral no es religión. Las religiones se caracterizan por el rito,
el dogma y la fe. En el Yoga Integral no hay ritual. Todos sus movimientos,
posiciones y técnicas respiratorias, prácticas psíquicas,
son funcionales y de significativos efectos fisiológicos, psicológicos,
bioenergéticos, metafísicos, y espirituales.
En el Yoga
Integral no hay dogmas, hay valores y preceptos que evolucionan de acuerdo
a las circunstancias siempre variables.
En el Yoga Integral no se niega el poder de la fe, pero se emplea el entendimiento
sobre la base de una mejor percepción y de un razonamiento de mayor
calidad. En todas formas, el camino del Yoga Integral no es antagónico
de ninguna religión, por el contrario, el Yoga Integral tiene que hacer
posible una más consciente participación en la propia religión
cualquiera que sea ella.
Complementa la
propia religión prestándole bases racionales y determinando
un compromiso más profundo y de mayor calidad con ella.
Entendemos por fin que Dios nos da capacidades suficientes para resolver nuestros
propios problemas. Nadie está más capacitado que nosotros mismos
para entenderlos y resolverlos. Yoga no es búsqueda de poderes supranormales
que pueden ser una estación en el camino del yoga dado el desarrollo
psicosomático y bioenergético que adquiere el estudioso, pero
no pueden ser el termino del proceso. La adquisición de poderes para-normales
y su uso, siempre implica el impulso a dominar, el cultivo del egocentrismo
y el atropello a las reglas más básicas que ordenan el sistema
universal.
Yoga
Integral no es faquirismo, que lleva una dirección dispar en sus planteamientos
psicosomáticos.
Yoga Integral no es evasión, por el contrario, es un compromiso de acción,
participación e integración al mundo que nos rodea, empezando
por un mejor nivel de conciencia de sí mismo. Yoga no es ascetismo, porque
yoga es equilibrio y el ascetismo es una posición extrema en que se vulneran
las reglas del juego de la naturaleza misma para cada una de sus criaturas o
especies. El vicio, los excesos, las adicciones o dependencias de cualquier
orden son también transgresiones a la fundamental búsqueda del
equilibrio.
Yoga Integral no es identificación con ninguna línea de alimentación
especial, omnívora, vegetariana, macrobiótica, aunque muchos practicantes
de yoga siguen alguna disciplina dietética específica en busca
de una nutrición más eficiente.
Yoga no es egoísmo. Dedicarse fundamentalmente al propio perfeccionamiento,
es el mejor favor que podemos hacer a los demás. Menos pesaremos sobre
ellos si nos hacemos más autónomos, más autosuficientes.
Sólo si nos hacemos más fuerte, más nobles, y con mejores
contenidos podremos apoyar y ayudar eficientemente a los demás. Eso no
podría ser egoísmo, que podemos definir como el quitar a los demás
injustamente más de lo que necesitamos o no compartir aquello que tenemos
en exceso cuando los demás lo necesitan.
Estar
dispuestos a transferir nuestra experiencia de auto-superación sólo
a quienes les pueda interesar en un determinado momento al percibimos como testimonio
y no como simples altavoces, sin agredir, sin exigir, sin impaciencia y sin
presionar, no es frialdad, egoísmo o individualismo, sino que expresa
un profundo respeto por los demás. Expresa la certeza de que nadie mejor
que cada uno conoce sus propias crisis y posee los mejores recursos para superarlas.
Podemos ensefiar a usar los recursos intemos, que Dios ha puesto en cada uno,
pero nadie mejor que cada uno sabrá como aplicarlos con la mayor eficiencia
a sus personales circunstancias. De lo anterior nace, además, necesariamente
la tolerancia, la superación del sectarismo y del proselitismo. El refrán
"te mato pero te salvo" resulta muy ajeno al camino del yoga.
Yoga no es individualismo que es egocentrismo conflictivo y combatiente. Yoga
es singularidad. Cada ser humano es un programa distinto de vida que debe ser
respetado cabalmente y merece que se le abran las más amplias posibilidades
para su manifestación. Yoga entonces, por lo anterior, y además
por razones de una moral basada en la biología, es un camino para la
más profunda solidaridad y humanismo.