

El desplazamiento del cuerpo, los diferentes movimientos que hacemos habitualmente en términos de acción y reacción, en forma consciente y voluntaria, parten de un análisis y una decisión de los niveles conscientes de la mente más o menos eventual, donde no hay programación previa, salvo las determinantes que pudiéramos llamar genéticas, muy funcionales a la supervivencia, y a una relación de sobrevivencia con el medio ambiente.
No sólo hay entonces una conexión constante entre lo mental y lo somático, sino que hay una interacción permanente entre ambos planos. La mente percibe y se regula o impulsa, influye sobre lo corporal, determina toda su dinámica. Los estados del cuerpo a su vez, van a ser percibidos por la mente que reaccionará y se adecuará consecuentemente con sorprendente eficiencia.
La vida sedentaria,
que nos afecta a todos casi sin excepción, y que podríamos definir
como aquella que determina una movilidad insuficiente y esporádica
o sólo más o menos periódica, va produciendo un deterioro
prematuro en diferentes zonas corporales, orgánicas, glandulares, óseas,
en el plano circulatorio o bioenergético.
Tejido que
no trabaja pierde su calidad. En él sus células caducas tienden
a permanecer sin
desprenderse y el proceso de regeneración celular pierde vigencia.
El tejido, no importa a que sistema pertenezca, se debilita, y podría
hasta llegar a atrofiarse o involucionar.
¿Qué porcentaje de nuestra entidad corporal no está trabajando diariamente en forma suficiente? Los deportistas mantendrán un determinado porcentaje según cual sea el deporte que practiquen. Son pocas las disciplinas deportivas que trabajan igualmente todos los músculos y que lo hacen no sólo a niveles periféricos, sino que también a niveles viscerales. La dueña de casa, que tiene una movilidad repetitiva e insuficiente de acuerdo a sus ocupaciones habituales, mantendrá un porcentaje distinto de zonas prematuramente debilitadas. Y así, el odontólogo, el chofer, la persona que cumple labores de secretaría u oficina, etc., todos mantendrán un porcentaje característico de insuficiente movilidad corporal en alguna zona, es decir, debilitamiento de la zona periférica o visceral, dificultades de fluidez, atrofia. Pero finalmente el porcentaje afectado no tiene tanta importancia para los efectos prácticos ya que nuestro cuerpo es un conjunto intensamente interaccionado, de modo que aunque la zona débil o en deterioro sea sólo un 1%, afectará a todo el organismo.
Por otra parte,
el efecto stress, con su remanente de tensión residual, aportará
contracturaciones ya más o menos generalizadas a nivel visceral, que
significarán objetivamente dificultades en el flujo de la circulación
de la sangre arterial hacia una zona y venosa desde dicha zona; significará
escapes de energía nerviosa en el punto o sector contracturado. Esta
energía nerviosa, entonces, no seguirá su curso, y no nos olvidemos
que la energía nerviosa viaja por todo el territorio corporal portando
señales conservadoras.
¿Y si además hemos perdido el tono muscular, nervioso o bioenergético
en una zona, sistema u
órgano? ¿0 si desarrollamos actividades corporales o posturales
rigidizantes?
Sin duda que, a nivel celular, la llegada de nutrientes y oxígeno y la descarga de desechos estará muy disminuida. Ello ha de producir consecuentemente, estados de tensión, angustia, agresividad, y además alteraciones típicas del sedentario que, ante esta situación, generalmente acude a las píldoras calmantes, tranquilizantes, somníferos genéricamente llamadas "depresoras" y que, a la larga, van a aumentar el daño agregando los estados depresivos y la pérdida del tono en distintos sistemas y funciones.
¿Qué hacer frente a una situación que anticipa crisis de salud sobrevinientes de imprevisible gravedad? Hemos visto que el problema es de pérdida de la fluidez circulatoria y nerviosa determinada por la movilidad insuficiente y el efecto contractual del stress sostenido como tensión residuaL En consecuencia, la solución tendrá que consistir indefectiblemente, en completar nuestra movilidad corporal y ejercerla diariamente, deshacer la tensión residual y elinúnar el efecto stress.

NUESTRA MOVILIDAD CORPORAL
El movimiento es vida, manifestación de energía, es descarga que moviliza recursos.