

Espíritu
de la arena, gracias por abrirme anchas avenidas con flores de espuma
en sus costados, para que yo reconozca mis espacios y las pise por primera
vez. Haz que sus partículas sean blandas y tibias para las plantas
de mis pies. Tu arena fue la tierra antes de que todo comenzara. Eres la
quinta estación de la vida.
Dirigiéndose
a un macizo de flores que parecía dominar el paisaje sobre unas rocas,
decía:
Espíritu de las flores, tus hijas embellecen el mundo y enseñan
a vivir sin temor, dando a todos, ricos y pobres alegrías, perfumes,
color y formas. Eres la única manera de vivir y quiero llegar a vivir
así, sexta estación de la vida.
Mrando las
nubes que oscurecían esporádicamente el cielo, decía:
Espíritu de las nubes, tu siembra nos aparta momentáneamente
de] sol y del cielo azul, pero trae lluvia para germinar la
simiente y proveer nuestro alimento. Tus nubes son como el dolor, la adversidad,
los conflictos que pasan y nos dejan siembras y cosechas de aprendizaje y
experiencia para vivir con más acierto. Eres la séptima estación
de la vida.


Empecé a
escucharlo mientras caminaba un tanto reconcentrado en mis propios procesos
internos.
Decía:
Padre sol, dame tu luz, que es energía, calor, fuerza, movimiento.
Acompáñame con tus rayos. Tú estás cerca del gran
Abuelo Dios. Eres la primera estación de la vida.
Espiritu del mar, amo tu espuma alegre, la fuerza y la grandeza de
tus olas. Adní¡ro la regulación exacta de tus mareas.
Calma tus aguas para que yo pueda estar en sus caricias. La vida pasó del mar a la tierra. Eres la segunda estación de la vida.
Espíritu
de la bandada, amo a tus pájaros. Quiero
ser su amigo y estar cerca de ellos.
Conocerlos mejor. Permite que me acerque. Quiero sentir la suavidad de su
plumaje entre mis manos. Eres un símbolo de libertad y tus pájaros
son formas de libertad que amo y necesito. La libertad es la vida misma. Eres
la tercera estación de la vida
LAS ORACIONES DEL LOCO
Un invierno en la playa, mientras caminaba sobre la arena, con los pies desnudos, y aprovechaba el aire purísimo de la mañana para limpiar mis pulmones del smog y las toxinas de la ciudad, conocí a un hombre al que apodaban El Loco, el que me dio mucho que pensar.