El menosprecio del cuerpo es ignorancia espiritual.

Mente sana en cuerpo sano, decían los antiguos sabios griegos coincidiendo plenamente con las postulaciones del Yoga Integral, que tratan preferentemente de la interacción de ambos planos. No nos sirve el mentalismo que abandona el cuerpo. El cuerpo es la herramienta de calidad que traduce a la mente con eficiencia.

por diferentes razones, miedo, emocionalidad, prejuicios, presiones cultura les distorsionantes del más distinto orden, hemos bloqueado impulsos nobles y productivos, que están en nuestro programa de vida como todos los demás impulsos.

Dentro de cada uno de nosotros se almacenan los impulsos para poner en marcha todo el espectro de acciones que a un ser humano le es dado emprender. Somos capaces de todo, y nos guía muy categóricamente el impulso a sobrevivir.

Estos impulsos nobles y productivos, al ser movilizados, se han de traducir en los apetecibles principios consignados en el capítulo anterior, y en muchos otros. Nivel de conciencia, trascendentalismo, predisposición a la integración, búsqueda del autoconocimiento, confianza en nosotros mismos, confianza en la vida, paciencia, tolerancia, aceptación de sí mismo y de los
demás, humildad, afecto universal, solidaridad, adopción de valores culturales productivos, aflorarán en breve plazo en la persona que ejerce regularmente el trabajo corporal bionergético del Yoga Integral.

Básicamente estos impulsos nobles y productivos que están en nuestro programa de vida, han sido bloqueados por un enfoque angustioso e irracional de la sobrevivencia. Hay que deshacer corazas, trincheras y murallas psicosomáticas, es decir, grandes acumulaciones de energía mal empleada defensiva y autorrepresivarnente. Eso sólo lo podemos lograr con un trabajo corporal bien especificado para dicho propósito. Ejercido en forma permanente y regular, con constancia, y sin violencia. Tendrá la fuerza de la gota de agua que termina por atravesar la roca cayendo persistenternente. Este trabajo corporal se ordena y se reune selectiva y esencialmente en las rutinas prescritas para rebajar el stress.

En lo psicológico, la estimulación circulatoria cerebral, y muy particularmente la regulación del campo bioenergético, estimulan el estado de alerta, la mejor percepción, la predisposición a la acción, la capacidad de un razonanúento superior, la conexión de distintas líneas de infórmación
con la creatividad consecuente. Con todos estos elementos, nuestra mente programada originalmente para el equilibrio interno y la sintonía con el medio que nos rodea, va reconstruyendo una cosmovisión más real con todas sus implicancias: una nueva actitud frente a la vida, una filosofía de vida más productiva, un replantearse situaciones defectuosamente consolidadas en nuestra personalidad y en las bases mismas de nuestro carácter.

Insensiblemente vamos superando la cosmovisión derrotista y de tarro de basura. ¿Y cómo ha sido esta cosmovisión? Muy arbitraria, antojadiza y prejuiciosa. Muy alejada de la realidad y determinante de un pensamiento y a un accionar continuamente desacertado.

Para ejemplarizar ésto podemos decir que estamos frente a un gran ventanal desde donde se observa el gran espectáculo de la naturaleza, el mar, el cielo, montañas nevadas, grandes bosques y torrentes cristalinos por doquier. Al lado de la ventana hay un tarro de basura y uno de los observadores que mantiene la vista fija en él dice: "Que horrible es el mundo". Otro observador lo reconviene: "¡Oye!, mira el frente y no al tarro". El aludido así lo hace pero sigue con la visión del tarro en la mente e insiste en que el mundo es horrible.

En el mundo hay de todo, lo positivo y constructivo, lo negativo y daffino, pero lo primero tiene mucho más fuerza, poder y permanencia que lo segundo. Una buena percepción permite discernir mejor y buscar buenas rutas para nuestro proceso de vida, que así podrá ser de crecimiento y evolución con dicha y alegría de vivir.
Lo más importante desde el punto de vista práctico es que las rutinas de trabajo corporal bioenergético que han sido seleccionadas en base a una larga experiencia de Escuela, son absolutamente accesibles a todas las personas, y comprometen no más de cuarenta minutos de
dedicación antes de empezar la jornada del día. Su aplicación entonces es de la mayor factibilidad.

Concluyendo con respecto a todo lo anterior, podemos insistir en que somos nosotros mismos, los que por un trabajo corporal certero, estratégicamente aplicado de acuerdo a las modalidades de nuestro compromiso con el sistema cultural, podemos liberar los impulsos originales, que se han de manifestar en principios constructivos para nosotros y para los demás a partir de una mejor percepción y la conformación de una nueva y más real cosmovisión.

Posiblemente hemos leído mucho y asistido a muchas conferencias sobre desarrollo personal, pero la sola información no es suficiente para derrumbar corazas y dar lugar al flujo de los impulsos nobles que hemos estado bloqueando.

Tampoco es preciso resolver traumas del pasado que hemos almacenado y olvidado. Es más práctico descargarlos, así como los traumas que acumulamos por miles en cada día de nuestra vida diaria.

Pensemos que nuestro corazón es como un jardín. Hay quienes se extasían en los jardines vecinos y no atienden al propio, que se seca y se llena de maleza. Alguien le dice a esta persona que tiene un jardín feo y abandonado: "Limpia las malezas y ve a comprar plantas a tal lugar, así tendrás de nuevo un bello jardín".

En Yoga Integral decimos : "Hay otra forma. Tu pedazo de tierra está llena de semillas de árboles debajo de las malezas. Ubica esas semillas y riégalas regularmente. Así crecerán nobles árboles, las malezas se secarán a su sombra y les servirán de abono. Tendrás un bosque que hará bien a todos tus vecinos. No necesitas limpiar las malezas ni ir a comprar plantas a ninguna parte. Solo ubica las semillas y riégalas".

Ubicar las semillas quiere decir: "saber que las tenemos".

Regar las semillas es aplicar regular y sistemáticamente sobre el propio cuerpo, las rutinas de trabajo corporal bioenergético consignadas en esta obra.

Nuestro cuerpo confía en nuestra conciencia, nuestro discernimiento y nuestra voluntad. Guiémoslo con acierto.
Conozcámoslo en sus necesidades, en sus capacidades. Escuchemos sus mensajes.

El cuerpo es el templo del espíritu, dice la tradición. Pero ofrecemos al espíritu un bodegón donde se almacena colesterol, cálculos, toxinas, y deshechos de toda clase. Difícilmente el espíritu se va a establecer en un lugar que no tienen nada de templo, que más bien es un vertedero de basura.

IMPORTANCIA DE UN TRABAJO CORPORAL EFICIENTE

Nuestro cuerpo es como un niño, tierno, travieso, temperamental. Cada uno de nosotros somos como su papá o su mamá. Somos también sus gobernantes y representantes.