Si este importante porcentaje de agua de un 65% en nuestro organismo permaneciera inalterable, no habría porque preocuparse, pero por el contrario, hay un gasto de agua cuantioso, que se calcula en dos litros al día.
¿Cómo se verifica este gasto? Por el sólo hecho de mantener la humedad de la piel se establece un gasto de más de 600 gramos de agua al día. Por la humedad de la respiración gastamos unos 400 gramos de agua al día. Las secreciones glandulares significan por lo menos un gasto de 200 grs. de agua y el saldo, 800 grs., secreción urinaria.

La digestión es un proceso altamente hidratado y se calcula que demanda unos ocho litros de agua, pero este líquido es reabsorvido de manera que no constituye gasto, salvo en caso que infecciones intestinales produzcan colitis, en que el escape de agua es muy considerable y el punto de hidratación baja rápidamente con todos los daños que esto implica.
¿Hasta qué punto podemos deshidratamos? Se calcula que un 15% de deshidratación constituye un límite muy crítico en que puede establecerse una crisis fatal e irreversible. Los antibióticos por ejemplo, no surten efecto en personas deshidratadas. Si una persona pesa 60 kilogramos podría perder hasta nueve kilogramos de agua y desde ese momento estaría en graves peligros fisiológicos.

No es difícil deshidratarse hasta límites críticos y de gran peligro. Los regírnenes para adelgazar
que consultan diuréticos, los sistemas para bajar presión a base de los mismos fármacos, los baños de transpiración sin recuperación de líquido, las infecciones intestinales con colitis, etc., son formas anómalas de deshidratarse sin medida. La simple ornisión en beber agua natural suficiente cada día es una forma bastante común de deshidratarse.

De manera que nuestras necesidades diarias de agua para cubrir el déficit que se establece es de aproximadamente de dos litros, lo que varía con la talla, el sexo, el clima, la estación del año, el tipo de actividad que desarrollamos y los factores anómalos de gastos que hemos mencionado.
La recuperación del gasto de agua se verifica a través de los alimentos, que en general nos entregan el 50% de su peso en agua. Las frutas y las verduras nos entregan un porcentaje mayor estimable en un 70% a los menos de agua de la mejor calidad para nuestras necesidades. Pero si quisiéramos recuperar el agua necesaria diariamente a base de frutas y verduras tendríamos que consumir grandes volúmenes de estos productos (tres kilogramos al día o más).
En general los alimentos naturales, frutas, verduras, nos entregan un litro de agua para nuestras necesidades diarias y el litro restante necesitamos obtenerlo bebiendo agua natural.

¿Qué ocurre cuando no recuperamos diariamente el agua que gastamos, es decir cuando baja nuestro punto de hidratación? Se producen varias reacciones adaptativas peligrosas y que a la
larga constituyen afecciones, muy perjudiciales.

Algunas son las siguientes:

a) Disminución de la secreción urinaria, lo que implica acumulación de toxinas en lugar de su eliminación.

b) Demanda a la reserva de agua de la digestión y un probable estreñimiento.

c) Baja de la reactividad bioquírnica del organismo y muy especialmente de la interacción glandular por dificultades de difusión en el medio orgánico.

d) Descenso de la presión sanguínea general y cerebral con mareos, jaquecas y otros síntomas.

e) Depresión.

f) Baja del nivel de defensa y reactividad.

De modo que es fundamental para gozar de mejor salud consumir a lo menos un litro de agua al día, ya que el otro litro lo obtenemos de los alimentos y muy en especial de frutas y verduras.

¿Qué clase de agua consumir? El agua que nos entrega la naturaleza es irreemplazable para las
necesidades de nuestro organismo, y para el de todos los seres vivientes. Ojalá pudiéramos beber directamente de las vertientes y los ríos cordilleranos. En subsidio, el agua de la llave sin cocción ni aditivos es lo más aproximado, y luego no importa que consumamos té, café, bebidas alcohólicas, etc. Lo importante es que no dejemos de beber diariamente nuestro litro de agua, cruda y natural que nos ha reservado la naturaleza.

Cualquier agua tratada, aunque sea sólo cocida debe ser previamente recuperada por los mecanismos orgánicos para que pueda ser integrada a nuestros tejidos.
Muchas aguas minerales envasadas, son aguas tratadas y contienen gran cantidad de sales que para algunas personas pueden ser perjudiciales.

¿Cuál es la mejor hora para consumir agua? Preferentemente en ayunas, hábito que prepara el aparato digestivo para la actividad del día, y luego entre las horas de comida. La ingestión de líquidos con las comidas en general diluye el jugo gástrico, baja la temperatura del estómago y retarda la digestión, por lo cual no es un hábito saludable.

En suma, si revisamos nuestros hábitos en materia de bebida rectificándolos en forma natural y lógica, lograremos elevar considerablemente nuestro nivel de salud general y, seguramente, superar afecciones y molestias que a menudo se califican de crónicas e inexplicables

Beba a lo menos un litro de agua pura y natural al día entre las horas de comida. No provoque
deshidratación. Bajar de peso es eliminar grasas, disminuir la ingestión de calorías y en ningún
caso perder agua. El organismo toma sus previsiones instintivas frente al peligro de la
deshidratación. La retención de líquido es la primera respuesta a la falta de agua.
SALUD !, con
agua natural.

Importancia del Agua y de la Naturaleza en una cultura antigua. Wang Hsichig:
"El pabellón de las orquídeas".

(Extracto)

En el noveno año del reino Yungho (353 de nuestra era) nos reunimos en el Pabellón de las Orquídeas en Shany¡n de Kweich'i para el Festival del Agua, a fin de lavarnos de malos espíritus.
Aquí están reunidas todas las personas ilustres, y se juntan viejos y jóvenes. Aquí hay altas montañas y picos majestuosos, árboles de espeso follaje y altos bambúes. Aquí hay también claros arroyos y torrentes cantarines, que a derecha e izquierda reclaman la mirada. Nos agrupamos en orden, sentados junto al agua, y bebemos en sucesión de una copa que flota por el curvo arroyo; y aunque no hay música de los instrumentos de cuerda y de los de viento en madera, con este alternado beber y cantar nos sentimos bien dispuestos a gozar cabalmente una íntima conversación en calma. Hoy es claro el ciclo, fresco el aire y dulce la buena brisa. En verdad placentero es mirar el inmenso universo que nos cubre y las mil cosas que hay debajo, recorrer el panorama entero con los ojos y dejar que nuestros sentimientos ambulen a voluntad agotando así los placeres de la vista y el oído...

LA BEBIDA

Somos lo que bebemos, ya que no menos del 65% de nuestro peso está constituido por agua. Nuestra bebida no es la mejor y nuestros hábitos en materia de líquido son a menudo peligrosos o dañinos para nuestra salud.