Crónica de viaje // Especial para "Fest. del H20 News" // x Senderista.
     
A capítulo de desentrañar el "Misterio del Agua y sus Orígenes" es que emprendimos la expedición una mañana de marzo, al inicio del segundo milenio del Calendario Gregoriano, luna en cuarto creciente; junto a un grupo de temerarios buscadores, avezados expedicionarios y tremebundos personajes de vida salvaje, aventureros sin ley , decididos e impertérritos en sus propósitos. Pistoleros todos.
Lo integra Crist, hombre enigmático y jugador imbatible, capaz de las más descabelladas e insólitas maniobras de acecho y lucha. Va también Luchozky, sagaz aventurero de ordalías sin par y decidido a todo, quizás el más violento de grupo. Fredy, un gigantón de 2 metros y algo, hombre de argucias, taimado y astuto como él solo; con una curiosidad sin límite y humor sobrecargadamente negro. Y la doctora Nills, a cargo de la parte científica, menuda, observadora e impenetrable en sus conclusiones finales. Y yo, quien tiene a cargo la ruta como rastreador conocido en la zona, e informante de campaña para el periódico "The Water Festival News".

Tenemos noticia de un valle escondido en las entrañas de la cordillera en el que aún quedaban vestigios de un enorme ventisquero, y en donde podíamos encontrarnos con el motivo de nuestra búsqueda.
Salimos en una nave todo terreno for will drive, apodado cariñosamente "yogamovil", equipado con sistema g.p.s y conexión satelital, 16 cambios ultrasónicos, sistemas de turbinas de aire presurizado y otras sofisticaciones difíciles de describir, como para soportar altísimas temperaturas y presión.
Llevamos todo el equipo para resistir las más extremas condiciones climática y otra eventualidades que se puedan presentar.
Muy temprano esa mañana, sin decirlo, todos llevamos una mezcla de ansiedad, expectación -y por que no decir- un temor flotante que nos hace recordar lo incierto y riesgoso de la aventura que iniciamos.
Se huele la adrenalina dentro del vehículo.

Saliendo de Santiago de Chile hacia el sur, nos adentramos por una zona llamada Cajón del Maipo una jornada de algunas horas, constatando en nuestro avance el cambio de vegetación producto de la altura y la disminución de oxigeno propio de estas latitudes; y siguiendo lo que queda de una antigua construcción de una línea de tren de trocha angosta que corría hasta la localidad llamada El Volcán, en una época de la que solo queda la leyenda
Así hasta llegar casi al final del Cajón, zona de formaciones montañosas impresionantes. Ahí tomamos un abrupto atajo hacia la izquierda y llegamos a la localidad llamada Baños Morales, antiguamente conocida por sus baños termales y última localidad antes de entrar en esta tierra de nadie.
En el pueblito hay locales de abasto y puestos de venta de fósiles marinos de la época del pleistoceno, que evidencian que esta cadena montañosa estuvo algunos millones de años antes bajo el mar, y que, con seguridad, aún se esta moviendo, dada la actividad volcánica subterránea, lo que así nos hace concluir
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Desde ahí accedemos a la entrada del "Monumento Natural El Morado" a cargo del personal de una organización gubernamental, que pone énfasis al advertirnos de todo lo que debemos evitar para no exponernos innecesariamente. Dejamos a buen resguardo el vehículo, a cargo de un sujeto, extraña mezcla de árabe beduino y hippie cordillerano, de gesto amable e infrarroja mirada, que se dirige a cada interlocutor como "rey".
Desde allí continuamos la marcha a pie, llevando todo el equipo y pertrechos necesarios para la sobrevivencia en esa ignota región.
El clima es benigno cuando iniciamos la marcha, adelante va Luchozky, armado hasta los dientes y encargado de abrirnos el paso. El primer ascenso y parte más dura de la marcha dura algunas horas, hasta acostumbrarnos al rigor de la jornada y a lo intenso del espectáculo; capaz de estupefacer hasta al lomo más duro; que se va mostrando lentamente...
Y continuamos la marcha. No sabemos cuanto tiempo durará hasta remontar la altura desde donde comienza una explanada que se adentra en el valle.
Seguimos adelante sobrexcitados por las expectativas, mientras dejamos más y más atrás el inicio de nuestro viaje que se puede advertir en lontananza, allá abajo, en donde la vista se pierde.
La vegetación ha pasado de pequeños arbustos a líquenes y musgos.
Notamos que nuestros equipos de comunicación han perdido la señal, lo que significa cortar toda contacto con la civilización; desde ahora contamos solo con nosotros mismos; estamos librados a nuestra suerte para llegar a buen término y con las mínimas bajas.

Hasta que arribamos finalmente a una hermosa laguna de aguas cristalinas que aparece en un antiguo mapa que portamos, lo que es seña de que vamos bien encaminados a encontrar el Origen de la fuente. Nos han advertido no bañarnos en la laguna, ni hacer fuego; ante nuestra pregunta acerca del motivo, solo nos responden con una enigmática mirada de "yo que usted no lo haría". No queremos arriesgarnos así es que decidimos no desafiar las recomendaciones. Al menos no nos bañamos.
Para nuestra sorpresa, alrededor de la laguna hay acampando una cantidad de grupos trashumantes venidos desde distintos puntos, que tienen este lugar para pernoctar y reponerse uno o dos días, y volver a recargar fuerzas antes de seguir la marcha, peregrinos y mercaderes que transitan por esa tierra ajena y extraña, y que nos permite sentir la vida que se agita en las venas de esta impredecible cordillera.
Decidimos acampar allí mientras nos reponemos de la agotadora jornada, para luego seguir hasta alcanzar los orígenes de este "tesoro escondido" de la época en que los depósitos de Agua en forma de hielo, eran algo común en toda la zona del Sur del Mundo.
Podemos disfrutar de la maravillosa flora y la fauna de ese lugar, animalitos y aves salvajes que sin temor se nos acercan, ajenos a la amenaza del hombre civilizado, que a nuestro pesar nosotros representamos, y vienen a compartir nuestra cena.
Nos servimos una ración de travesía, mientras rápida y ansiosamente emprendemos nuevamente la marcha, hemos dejado a buen recaudo los equipos y vamos con un mínimo peso, con ánimo de tener un primer acercamiento al Glaciar y establecer los primeros parámetros de nuestra exploración.
Avanzando un poco más ...¡aparece una primera visión del Ventisquero!! que nos sobrepasa por su imponencia y nos intimida con su envergadura; ¡realmente existe el Glacial!, es una visión que nos deja extasiados y sin poder proferir palabra ante la magnificencia del espectáculo que tenemos a la vista. Es más portentoso de lo que habíamos imaginado, ...sentimos que las palabras mismas pierden significado...
Seguimos caminando en un silencio casi religioso, impactados por lo que tenemos enfrente
A medida que nos acercamos al boquerón, de donde surge el torrente que alimenta el río y la laguna, aumenta nuestra ansiedad y expectación ya que nos parece estar viviendo un sueño, o siendo parte de una leyenda... Y con nuestro objetivo ad portas; el encontrarnos con los posibles Orígenes del Agua.
Luego de un agotador ascenso por un desfiladero en donde prácticamente se pierde la huella, estamos a punto de dar con la boca del Glaciar; el ruido es ensordecedor y el caudal nos puede arrollar en cualquier momento. La emoción es más fuerte en esos instantes, tanto que nos hace perder de vista las medidas de seguridad de nuestra investigación, pareciendo víctimas de un encantamiento al haber arribado a este lugar.

No cabiendo de gozo por lo que acabamos de realizar; nos felicitamos profusamente de haber podido alcanzar un objetivo tan largamente acariciado. Tomamos las primeras impresiones e imágenes en la garganta misma del Glaciar haciendo caso omiso a la baja temperatura y llevados por el entusiasmo; nos parece algo imprudente, pues en cualquier momento se pudiera desplomar con las trágicas consecuencias que eso traería para la expedición. En una de esas maniobras, Fredy recibe el impacto de una roca que se despeña y le da de pleno en el pecho, pero que gracias a su envergadura, no logra derribarlo evitando caer al torrente.
Casualmente nos encontramos con otra expedición que ha llegado hasta aquí, y que nos proveen de abundante información, que necesitamos para seguir adelante.
Para nuestra sorpresa Crist, hombre curtido por los asaltos de la sobrevivencia, ha traído una botella de Red Label, que podemos tomar con hielo del mismo glacial y que resulta un sobrado premio a nuestro esfuerzo.
Luego de nuestras primeras impresiones acerca de lo que acabamos de contemplar, descansamos y decidimos volver al campamento base e intentar al siguiente día remontar el Glaciar en una travesía mucho más peligrosa aún. Estamos contentos y exhaustos.
Volvemos al campamento base, instalamos las carpas y cenamos mientras hablamos de la jornada y de las expectativas que se abren con esta iniciativa. Mientras Fredy, experto recomponedor, nos enseña su arte aliviándonos de las tensiones y contracturas que ha dejado el viaje. Y cae la noche, que es sazonada por sabrosas y delirantes historias de hadas y peces, relatadas por los personajes que nos acompañan; cada una más increíble.
Al otro día nos levantamos al alba y con los primeros rayos del sol, luego de un reconfortante desayuno, emprendemos nuevamente la marcha, decididos a intentar la ordalía que parece mucho más difícil aún, pero que puede responder a la interrogante que nos ha traído hasta aquí ¿En dónde esta el Origen del Agua? Esta es ciertamente una pregunta filosófica, como decir: ¿qué fue primero?, y que puede consumir todos nuestro recursos, y llevarnos a investigar más allá de los límites de la razón.
Luchozky emprende la marcha adelante, se le nota intranquilo o mas bien ansioso. Crist va contento, parece disfrutar como niño que se adentra en lo desconocido. Fredy observa sin cesar y mantiene la cordura en medio de la agitación. Nills, va extremadamente reservada, se diría que esta escéptica ante los resultados de nuestra expedición. Y yo voy francamente preocupado, sin poder dar crédito a los que estamos viendo, miles de imágenes me cruzan por la cabeza, y ruego que sobrevivamos.
Volvemos a realizar el tramo entre la laguna y la boca del Glaciar en pocas horas. Y entonces seguimos la marcha hacia arriba con ánimo de subir a la parte alta del Glaciar y encontrar el Origen.
Solo vamos armados de valor y dispuestos a enfrentar todos los desafíos para alcanzar el objetivo. En esta parte ya no hay huella ni seña humana alguna, y debemos forjar un sendero; la travesía se hace más peligrosa ya que caminamos por un suelo bajo el cual hay hielo en proceso de descongelación que puede hacernos perder pie y caer. Felizmente nuestro hombre de avanzada, Luchozky, es hábil y conocedor, y nos va orientando por donde tomar el mejor trecho de ascenso. Nos demoramos todavía un tiempo de difícil escarpada por lugares imposibles y haciendo uso de nuestras últimas fuerzas.
Ya al mediodía logramos remontar finalmente el pie del Glaciar, desde donde ya no es posible seguir sin arriesgar gravemente la vida. Sin embargo ...¡¡Ahí tenemos frente a frente lo que buscamos!!. La emoción que nos embarga es incontenible, las expresiones del equipo son inequívocas. Es un gran día que guardaremos para la posteridad.
Tomamos imágenes y muestras regocijados por el éxito de la expedición. Celebramos con la otra botella de Red Label que hemos traído con este hielo milenario, en medio de la algarabía de todo el equipo.
Luego de un largo trecho suspendidos en el tiempo, de incontenible arrobo e indecibles emociones, nos preparamos para emprender la retirada.
El camino de regreso parece más dificultoso aún y nos demoramos más de lo esperado. Crist ha roto su equipo y la marcha se hace más lenta. Yo debo soportar el fuerte ardor de un costado del cuerpo al ser arrastrado, por haber perdido pie en un intento de desplazamiento a través del Glaciar.
Finalmente logramos reunirnos abajo con todo el grupo. Consignamos las impresiones en acalorada discusión, y nos disponemos a volver a casa.
Llegamos al campamento base, almorzamos merecidamente, disfrutando de una mirada más calma y apacible del paisaje.
Después del almuerzo nos trenzamos en una competencia a muerte: de quien soporta mas tiempo sumergido en el agua-hielo que baja del Glaciar; a pesar de la dura lucha que presentamos, Crist resulta el ganador indiscutido de la brega.
Ya es hora de Arreglar el equipo y emprender la marcha de vuelta.
En el camino de regreso nos espera todavía una sorpresa . Nos encontramos con algo inesperado, un afluente de agua mineral que brota de las entrañas mismas de la tierra y surge efervescente. No imaginamos que podíamos encontrar esta maravilla de la naturaleza. Los científicos de la expedición toman muestras para ser analizadas posteriormente. La flora en este lugar tiene un curioso aspecto. No sabemos que minerales contiene pero nos han dicho que podemos beber sin peligro.
Y salimos finalmente a la entrada del valle después de una larguísima y agotadora jornada de regreso.
Ya mas tranquilos podemos disfrutar de la alegre vida del pueblito cordillerano, en donde conviven arrieros, buscadores de oro, cuatreros, y aventureros de toda estofa; antes de volver a la ciudad
Gracias al equipo, hombres y mujer de valía sin par e indomable espíritu, la ciencia y las generaciones futuras nos agradecerán.
Puñado de intrépidos y heroicos Buscadores del Origen