Cordillera de los Andes

Christian

Montañas de misterios, de leyendas y de historia. Desde siempre has estado ofreciendo con nobleza tu escarpada y tu cima a quien te observe, descubriendo en tu grandeza la propia inmensidad.
Cuando niño te temía, eras como un gigante dormido que en cualquier momento despertaba desconociendo tus intenciones e intuyendo ya que tenías vida. Más tarde me ofrecías tu cielo a través de tus caminos de silencio impregnados de sabiduría que
asoma desde cada piedra.
Desde el fondo de tu estampa ebúrnea y enhiesta que late cual corazón enamorado, emanan energías que recargan las almas sedientas, necesitadas de expresar sus capacidades latentes.
Crecer... desarrollarse... y ser.

A través de tus senderos que desde millones de años el tiempo ha construido y que van en ascenso con obstáculos que obligan a buscar, recapacitar, sufrir, triunfar, caer y levantar, representándose la vida a través de cada paso. Revaloro tu gente, tus culturas, tus rincones, tus paisajes, tu flora y fauna que constituyen un fruto no casual.
Montaña bondadosa, balcón de Dios. Entregas tu secreto desde una dimensión superior y más cercana a lo real, removiendo conciencias,... sentimientos... y alegrías.

Regresar