Invierno
sin
Primavera
Juan Eduardo Núñez
Es
posible que mis labios
No vuelvan a besarte
Con el calor intenso
del amor más pleno
por mucho tiempo.
Es posible que en mi pecho
Tu cabeza cansada
Otra vez no descanse
Por mucho tiempo.
Puede ser que mis brazos
No vuelvan a estrecharte
Como el ramo de rosas
de la nueva primavera
por muchos inviernos.
Es posible que el río de la vida
te lleve a surcar mares
soledades distantes,
y mis manos se queden en el aire sin tu piel, sin tu pelo, sin tus manos.
No importa donde vayas,
mi aliento y mis susurros
estarán en tu oído.
De par en par tu mirada
estará sobre mi alma,
hasta mas allá del tiempo
hasta
mas allá de la nada.
Eras tú
Juan Eduardo Núñez
Cuando
mis besos maduros
Recorrieron tus orillas blancas
Y asomo tu manantial de susurros
De aliento tibio, de alma,
Ya habías tenido el coraje de nacer de nuevo. Rosa nueva en la nueva primavera
Con el primer suspiro en los labios
en los poros, en el ser,
tendida en tu alfombra de luz horizontal avanzas de mi mano, como aprendiendo
a andar.
¿Qué te hice? ¿Qué me hiciste?
Ambos nos ayudamos a desatar la red
de hierro de oro, nada importa ya.
En la paz de la tarde
queda solo un batir de alas
que elevándose van.
Canción de Cuna
Juan Eduardo Núñez
Quiere
bajar un niño del pais de las almas
claro como tú, luz y conciencia
a repetir la aventura muchas veces vivida
de rosas, espinas, afanes y descansos.
Su impulso nos unió
para que en un solo aliento
le abriéramos la puerta al valle de la tierra,
y quedáramos atados esperando su entrada Sumidos en un ser,
en un solo sentimiento.
Se apoyará en mis libros,
crecerá con tus besos,
y así será agua y brisa en el amplio desierto. Tendrá vigor inmenso
de suprema pureza;
estará mas allá del perdón y mas alla del olvido
al punto de no sentir el dolor ni la ofensa,
y juzgar para él ya no tendrá sentido.
Con el lápiz del tiempo
Y el celeste del alba
Pintará en los cristales
el cósmico Cristo de la vida mas plena,
grabarán sus cánticos los átomos finales,
no tendrá despedida de cruz, látigo o espinas
y cuando se suma de nuevo en la inquietud lejana Con el mas noble OM
que escucharse pudiera Habrá por fin mas paz, mejor entendimiento.
Cuando Llegues
Juan Eduardo Núñez
Al
Tibio sol de la mañana
Se elevaban las palomas de manos
Soy el universo, todo esta en mi.
Soy el loto ilimitado que une las distancias
La puerta entreabierta a las múltiples fronteras
Entendámonos bien, entendámonos mejor.
Dibujan las horas tu perfil dormido
Y mi aliento te llama a las dos de la tarde,
¿ De donde eres mujer, de que sol,
de que voz, de que luz sensitiva ?
¿ Quien te dio la túnica
de mil nuevas primaveras
para llenar mi alma de pétalos y flores ?
No importa que la gente escriba en las murallas
Que la isla nuestra carece de sentido.
Hay algo mas grande que anidan nuestras manos,
Dos cabezas unidas por la llave de la vida,
Hay algo que queda, aunque todo se vaya,
Un abrazo tierno, que no es de despedida.
La
vida sigue
Juan Eduardo Núñez
Me
asomaba a la a la paz, en la tarde
Cuando paso la vida con sus sombras
Con sus nubes, con sus alas de color,
Y me dejo un alma herida
Que no podía proseguir.
Estuvo entre mis manos,
Bebió de mis ansias,
Pobló con mis flores de nuevo su jardín.
Hablamos del ser
En doradas playas lejanas
De entrelazadas manos
A la luz crepuscular,
De notas nuevas de silencio
Frente a la música del mar.
Temía quedarse, no pensaba en partir.
Estuvimos fijos, absortos,
éramos un pulso, nada más que un fluir.
Muchas horas pasaron por la tierna mirada
y después y de un beso largo,
sólo el adiós se fue.
Todo Vida
Juan Eduardo Núñez
Rodó
tu lagrima en mi mano
Y el huracán del alma
te lleno la piel de flores
te dije juntos, no te dije mía;
a pesar del abrazo interminable
estábamos mas allá
donde no hay tiempo ni horizontes
suspensos en el uno,
suspensos en el todo.
¿ Cuantos siglos pasaron ?
Toda la eternidad
Vivimos muchas vidas
de besos, de voces del silencio
Nada mas existía, no había por que dudar
Pregunto al viento de la vida
¿ Cuantas veces mas ?
No me responde, va a la eternidad.
Solos tu y yo
Juan Eduardo Núñez
Alma,
por un momento fui a tu lado bosque umbrío
Con muchos años de brazos abiertos
En todas direcciones,
Diciendo....tu....
Y de pronto fuiste la siembra de trigo
al sol de la tarde,
espigas cargadas y granos maduros,
cayendo entre mis besos,
temblando entre mis manos
Amada,
mi diosa del lago nocturno,
Toda luz de luna, rincones de misterio,
mundo de susurros,
no vendrá mas ya.
Ni vendrá la mujer, blanca playa en la niebla.
Sus grises claros ojos perdieronse en el mar
Ya
no importan los niños del alba,
ora una promesa, ora un despertar.
Los adolescentes alegres y claros
que bajar parecían desde las estrellas
saltando y cantando como arroyos limpios,
en silencio están.
Y
marchóse el hombre antigua cordillera
Y se fue tu hombre rio, en dirección al mar.
En
silencio quedamos tú y yo solos,
con alma de paisaje,
definitivamente queriendo ser cielo,
sol eterno, espacio y libertad.
Es hora ya Francesca,
de abandonar antiguas biografías,
de desnudarse también de mitos,
de gastados discursos del deber ser,
de gratitudes interminables, cimentadas en el miedo.
En el trono sin
límites de mis brazos.
Sólo tu permaneces;
Espuma de las olas
del mar
Sobre las mil playas de mi cuerpo
Y de mi corazón.
Primer rayo de sol
Que desata la música del bosque.
Primerísima agua
En mis desérticas arenas
Flores, fuego y luz.
En mi tendido lecho expectante
Al silencio del atardecer.
Las estrellas nos
conocen
y susurran en el aire.
que caminaremos juntos.
Nuestros cuerpos entrelazados
en tus jardines de canciones
morirán y nacerán muchas veces.
Será un cada
día y un cada noche
en el tesoro y los misterios del vino
y los besos compartidos
en los crisoles del amor.
Es hora ya.......................
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