Análisis literario

 

Gonzalo Díaz C. Premio Nacional de Arte 2003

Ayer debí ir a la Escuela de Artes Visuales de la Universidad de Chile, que antes era la Escuela de Artes Plásticas; mi escuela. No volvía hace unos 5 años, aun cuando me queda relativamente cerca. Encontré muchos cambios y algunos no. Pude saludar a algunos profesores, a quienes guardo gran aprecio. Entre ellos, encontré a la Rebeca León, una verdadera dama de la estética y el buen gusto en su forma de ser. Me dijo, "tengo una estupenda noticia, ¿qué? -repliqué-. ¡Nombraron a Gonzalo Díaz Premio Nacional de Arte!". Ella estaba radiante, y buscaba a Gonzalo para felicitarlo.

Gonzalo Díaz es uno de los profesores de quien tengo mejores recuerdos (como profesor del taller de pintura, el taller más importante de la especialidad). Junto a profesores como A. Couve, J. León, P. González, J. Gaete y algunos otros.
G. Díaz en particular atraía poderosamente por su personalidad artística y su postura irruptora y -en esa época- de transvanguardia.
Irradiaba un magnetismo de animal-artístico fuera de si; como si las muletas fueran una forma de mantenerlo a raya y no dejarlo salir.
Fue el profesor durante 3ro y 4to de pintura, en los años más importantes para la Universidad, durante la década de los 80, y última fase del Régimen de Excepción. La lucha que se llevaba dentro de la Universidad para desbancar a los Rectores Delegados impuestos por el referido, cuya última versión fue el delirante J. L. Federichi.
En esos días relevaron a G. Díaz de su cargo y fue exonerado por personeros cansados de sus temerarias sentencias y opiniones fuera de tono. La Universidad se paralizó y nosotros seguimos con él, ocupando los espacios habituales de trabajo, me refiero a la relación profesor - alumnos.
Hasta que cayó Federichi, que fue símbolo del desplome castrense en su mal habido reinado universitario. De ahí las cosas se tornaron en un simple observar la caída.

Gonzalo Díaz sigue con su cátedra hasta estos días; que ahora no es taller de pintura sino de otras cosas, y ya son pocos que trabajan a la manera tradicional. Y meditan en la relación entre ser e imagen; y en el ser de la imagen.
"Lo que hace el Arte es tratar de alcanzar a la vida, ya que esta siempre va más adelante, por eso el Arte no es todavía una palabra, es aún un sonido" dijo una vez Díaz ...nos dejo pensando.
Otra vez dijo: "¿Uds. quieren estudiar Arte?, ¡Uds. están locos!!", con tal sintomática convicción, que nos asustó.
Cierta vez lo tercié en el casino a la hora del almuerzo, estaba solo, lo salude y me instalé en su mesa. E inquirí: "Gonzalo, ¿para donde va el Arte?", lo que lo descolocó completamente, tanto que debí tirarle un salvavidas, ya que no era mi intención ponerlo tan incómodo. Nunca supe la razón de su bochorno, supongo que son rollos de los Artistas.
Una vez fui a ver su exposición al Bellas Artes, y lo encontré, le dije : "Hola Gonzalo, vine a ver tu ...realismo abstracto", lo que le causó muchísima gracia, mitigando un poco el furibundo resplandor de sus flamígeros ojos. Ese día estaba con Pastor Mellado, que en ese entonces era su Juan Bautista.
En cierta ocasión, después de una exposición suya en una Galería (Plástica 3 o una de esas) de Santiago, el dio una conferencia sobre su trabajo; uno de los alumnos pregunto,
-¿Gonzalo, no te aburre hacer eso?
A lo que Díaz sorprendido repuso:
- ¿Te pareció aburrido?
- La encontré demasiado conceptual,
- ¿A qué llamas conceptual? -dijo él expectante-
- Quiero decir que el núcleo de la obra está más allá de lo físico material. Respuesta brillante que pareció satisfacerlo; ya sus alumnos estaban pensando. Finalmente dijo:
- Así como tu ocupas la tela yo ocupo la sala, si no fueras tan prejuicioso, no te hubieras aburrido.

Gonzalo es un tipo simpático que explota la imagen de Criatura de las Profundidades. Sus opiniones suelen ser de alto octanaje, y como tal, altamente inflamables.
Me parece que su trabajo encarna muy bien los valores del sin sentido del Arte Actual, que se encuentra a si mismo solo en el compromiso con la Factura y el Acto.
Que en su caso es su producción y sus alumnos. Frente a lo que Díaz no ha claudicado, a pesar de la dificultad manifiesta.
Me imagino que con este premio, lo que quieren los poderes fácticos es domeñarlo, subiéndolo al estrado de las vacas sagradas.
Como ejemplo, se negó a asistir a la muestra curatorial de su Juan Bautista en el M. B. A., para formar el catálogo oficial que da cuenta del Arte en Chile de la última zona del Siglo XX . No se si ahora podría decir que no.
Se decía de Díaz que había sido un Artista Testigo de Jehová, en la época de la serie "Los Hijos de la Dicha"; y que luego de una crisis de fe, se había vuelto un agnóstico redomado y un descreído insalvable, lo que aumentaba su imagen tremebunda y le hacía aún más fascinante para nosotros, no tanto por lo que era como por lo que había sido.

Tuve la alegría de ser calificado -en el último año de Taller-, por una alta comisión formada por Díaz, Opazo, Mattey y J. León, con la nota máxima.

Fue una buena época.


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