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AUN TENEMOS PATRIA CIUDADANOS
Es una frase muy
repetida en las evocaciones que se hacen en nuestra historia, pero
no por eso es una frase gastada. Siempre tiene una considerable actualidad.
Desde
hace tiempo venimos insistiendo a través de nuestra página
web www.escuelayogaclasico.cl en el capitulo PARADIGMAS que nuestro
país Chile, es una tierra de promisión, que nuestro
pueblo es noble y que en su búsqueda de un mejor futuro, ha
extraviado el camino muchas veces. Aun hay patria ciudadano quiere
decir que en base a la capacidad de resistencia que tiene nuestro
pueblo para soportar la adversidad podemos levantarnos con más
bríos sobre las ruinas como el antiguo mito del ave fénix
que se levanta sobre sus cenizas. No perdamos las esperanzas. Las
esperanzas son el alma del futuro.
En
este momento de nuestra historia vivimos en un gran vacío de
poder. Falta la presencia y la trascendencia del factor filosófico
espiritual. Eso se llama entropía social y se traduce en un
aumento irrefrenable de las enfermedades, de la delincuencia y de
la corrupción.
Muchos
personajes que dirigen en la actualidad el quehacer de la comunidad
nacional se preguntan con verdadera desazón ¿Qué
hacer? Otros personajes con otros niveles de conciencia simplemente
aceptan la situación con un fatalismo y un derrotismo más
o menos manifestado.
Desde
esta ventana abierta a todos los espacios podemos hacer uso de los
altavoces que nos entrega Internet y manifestar categóricamente:
"la única solución es restablecer el potente y
fundamental poder filosófico espiritual en nuestra comunidad
nacional". Y en esta tarea tendremos que converger todos.
Hay grandes tareas que
realizar....
Las iremos dando a conocer en próximas manifiestos.
La
espiritualidad, Llave de paso a los valores más nobles
Juan Eduardo Núñez Perow
(director Escuela de Yoga Clásico de Santiago)
En nuestra comunidad nacional claramente falta el sentido espiritual
y trascendental de la existencia. Carecemos también, y eso
es lo que marca más negativamente nuestra vida, de la percepción
espiritual de nuestra propia esencia. Por esa vía, carecemos
de un cimiento para el pensar, el sentir y el actuar noblemente. Nuestro
discurso sobre el tema, no pasa de ser un diletantismo, un lirismo
a lo sumo, que no se traduce a nuestra vida práctica. Carecemos
de convicciones y de ideales de orden espiritual. La Moral y la Etica
son un pretexto más para subir la temperatura de los debates
y trasformar los diálogos en conflictos. La Tolerancia no tiene
vigencia. La Intolerancia demuele la Libertad. Solo se declara la
lucha por el Poder. ¿Y de qué poder me hablan? ¿De
la capacidad de construir y de hacer, o de la capacidad de imponerse
al otro y acallarlo?
La falta de sentido trascendental y espiritual de nosotros mismos
y del mundo que nos rodea nos empequeñece, nos hace perder
la necesaria autovaloración, nos quita la confianza en nosotros
mismos, y nos llena de temores difusos que no podemos despejar. Caemos
a una percepción castrada de nosotros mismos y del mundo que
nos rodea. La persona carente de percepción espiritual y trascendental
vive sin esperanzas, prisionera del miedo al futuro y a las necesidades,
del miedo a la vejez, a la enfermedad a la pobreza, a la soledad,
al frío, a la muerte. El que posee la percepción espiritual
es fuerte, nada lo atemoriza. ¿Cómo obtenerla? Está
dentro de nosotros mismos. La entregan la razón, el intelecto,
la percepción sin prejuicios, sin dogmas, la puede entregar
la contemplación de la bóveda del cielo en una noche
de estrellas, o un atardecer grandioso en medio de la música
y la danza de las olas. La perfección de la naturaleza es una
puerta abierta a la percepción espiritual, que está
dentro de nosotros mismos, y pugna por salir.
No es de extrañar todo lo que está ocurriendo en nuestra
comunidad nacional. No es de extrañar la ambivalencia de nuestros
líderes, que predican pero no practican, y se envuelven cada
vez más en los pequeños y fugaces apetitos perdiendo
de vista toda grandeza en su gestión.
Humanismo Ética y
Cambio
Por el Dr. Edgardo Condeza Vaccaro
A propósito de la
corrupción actual y de las últimas décadas. La
política es una actividad que debe expresar los profundos e imperecederos
ideales y valores de los seres humanos para cambiar y mejorar la sociedad.
El mundo vive una situación paradójica, potencialmente
explosiva.
Por una parte, la búsqueda incesante de mayor libertad y felicidad
-que es connatural en el hombre- ha logrado progresos en los valores,
ciencia y tecnología.
Sin embargo, por otra parte, subsisten la pobreza, el desempleo y las
guerras. Se ha desarrollado el individualismo, la competencia, el pragmatismo
dogmático, el amor a las cosas, la veneración al mercado,
al poder, a lo espectacular, al éxito publicitario.... Se extiende
una forma de actuar como si el fin justificará los medios.
En el mundo existe una cierta desesperanza. Se desarrolla el escepticismo
que no es sabiduría; es renuncia, resignación.
Sin embargo, el progreso es posible; no estamos condenados a lo cual.
El futuro no existe como un hecho ya dado, el futuro lo construimos
nosotros hoy.
Con los avances de la ciencia y los conocimientos, con los inmensos
recursos naturales inexplorados, la potencia nuclear, fuentes de energía
como el viento, las mareas y el sol sin utilizar....Hace muchas décadas
se podrían haber resuelto los problemas de pobreza, educación,
vivienda, salud.....
Un periodo pleno de posibilidades de generar una vida superior. Pero
se encuentra trabado por formas de organización social limitantes:
el sistema capitalista, el individualismo, la competencia.
No obstante, el ser humano tiene extraordinaria capacidad de liberarse
de los limites que el mismo se ha impuesto. Su espíritu y acción
van siempre más allá. Por ello es inevitable que el mundo
progrese.
Es posible unir a la ciencia, los sentimientos; a los acontecimientos,
los ideales ; a la técnica, los principios.
Los conceptos y acciones más significativos de la política
deben ser: El humanismo, La ética y el cambio.
Antes que nada, la política debe tener un profundo contenido
humano, para servir a la gente, no para servirse de ella. Toda autoridad
debiera ser un servidor público.
El fin no justifica los medios. Todo medio que sea contrario a un fin
bondadoso es un medio ilegitimo.
Estos valores pueden parecer utópicos, sin embargo, ya existen,
los vivimos cotidianamente con nuestros hijos, amigos, pareja o padres
y otras innumerables formas de relaciones humanas.
Los cambios de la sociedad comienzan aquí y ahora -encada uno
de nosotros- con la transformación de nuestro espíritu
en función de esos valores superiores. Con cambio en nuestro
proceder; en la familia, en el partido, en la vida social. Viviendo
integralmente los ideales en los que creemos. "Si yo cambio.....cambia
la sociedad".
La gente volverá a creer en algo, a tener esperanza en el futuro,
volverá a luchar por causas buenas y justas.
Por todo ello, creo que la política es una causa digna, honrosa....
yo diría bella; que le da mucho sentido a nuestras vidas.
Extracto
"La Firme"
de Fecha 19/11/2002
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