Dejémonos de buscar el Eslabón Perdido. No está No existe. La idea del eslabón perdido es una buena salida para evitar una trascendente confrontación acerca del origen de la creatura humana, que dejaría muchos quiebres en las áreas científica, filosófica y religiosa del saber humano. Para evitar un grave conflicto y tal vez una grave fractura cultural, nos tienen a todos entretenidos buscando el eslabón perdido.

En este momento es mucho más factible y aceptable decir que el ser humano original con el cual mantenemos parentesco, se instala en la tierra como misionero de culturas superiores, del mismo planeta o de otras dimensiones. Y podemos formularnos hipótesis coherentes y bien fundadas para intentar llenar el vacío fundacional de nuestra humanidad. Estas hipótesis tendrán que relacionarse positiva y productivamente con el conocimiento de nosotros mismos, el conocimiento que reviste la mayor jerarquía, para nuestro presente y nuestro futuro.

El ser humano original sin duda, y dados los principios de economía y eficiencia que rigen la Creación, fue homeostático, sintónico y ecológico. Consumía poco porque necesitaba poco. Producía un mínimo de desechos. Mantenía una relación de superior jerarquía entre mente, cuerpo y una frecuencia de energía que pertenece a arquetipos esenciales, las flores con su perfume, sus colores y sus diseños, el rumor de la brisa y de los torrentes en medio del bosque, el sabor de las frutas entre los árboles, el sonido de los los instrumentos de viento en madera, el paisaje de las noches tibias y del sol naciendo al amanecer.

El ser humano original era alto, espigado, de mínima masa muscular de buen tono, suficiente para veloces y sostenidos desplazamientos en su hábitat. Su circulación sanguínea era eficiente y reactiva y abastecía suficientemente a su cerebro que tendía a un imprevisible desarrollo. En medio de atmósferas y aguas limpias, crecía y se reproducía con gran armonía. Como todo lo creado, obedecía a la economía del diseño y a su funcionalidad. Sin duda poseía capacidades que ahora llamamos para o supranormales. Era longevo y su equilibrio era tal, que no conocía las enfermedades. El 80% o más de su ingesta era agua pura y el resto frutas y semillas. Los cazadores de los dibujos rupestres son modelos persistentes.

Creced y reproducios. La población del paraíso original, que podemos ubicar aproximadamente en la región de Sudán, creció rápidamente. Se generaron conflictos de poder y de disponibilidad de recursos. Familias y clanes iniciaron desplazamientos hacia el norte a lo largo del Nilo. Egipto fue una primera estación donde se estableció un buen número de humanos. La marcha y el desplazamiento continuó hacia el norte, el medio oriente y noroeste. El grupo que iba a la cabeza de los desplazamientos, se estableció en una réplica muy próxima al Paraíso original, la Mesopotamia, con sus cinco ríos. El resto continuó con su expansión.

La Adaptación y la degradación del ser humano original. Pasaron cientos y miles de siglos en la peregrinación del ser humano con esperanzas renovadas de nuevos horizontes que repitieran la evocación mítica e idílica del Paraíso original. Todavía buscamos el Paraíso En aquél tiempo, las marchas forzadas, los climas y las tierras inhóspitas, las guerras, el esclavismo sobre los vencidos, el nomadismo, y el hambre desarrollaron una adaptación de sobrevivencia en el hombre original. Este se hizo corpulento, redujo su estatura, aumentó su masa muscular y sus reservas de grasa y se distanció diametralmente de su Silueta Africana Original. Se declaró el urbanismo y la división del trabajo. Los roles de monje, guerrero, mercader, y esclavo, adquirieron relevancia. El hombre interiorizó esos roles y llegó a identificarse con uno u otro. Perdió su reyecía, su cetro de la inteligencia y su corona de la sabiduría. Otras energías, más propias de la sobrevivencia empezaron a regir sus correlaciones de cuerpo, mente, conciencia y voluntad. Mantenía su rápida capacidad de adaptación, pero ahora en función de la Sobrevivencia. Modificó su dieta haciéndola preferentemente carnívora después de haber sido frugívora. Aparecieron las enfermedades y se abrevió bruscamente su período de vida. Sus capacidades suprasensoriales se perdieron en el desarrollo de su corpulencia, en su creciente masa muscular, y en la grasa acumulada. Durante cuatro millones de años habría convivido sexualmente con los simios. Muchos seres humano muestran en la actualidad contaminación genética con diferentes animales en lo físico y o en lo psíquico. La evolución del hombre no ha sido tal. Ha habido involución y perversión, haciendo un gran balance desde sus orígenes, mucho más allá de reducidas épocas históricas bien reconocidas.

En Africa y en todas las razas encontramos la silueta africana original. En las competencias olímpicas vemos triunfar airosamente a verdaderos prototipos con superiores capacidades físicas y psicológicas. En Egipto están los Coptos de remoto origen cual guardianes de su antigüedad y su arte monumental. El arte en la Costa de Marfil, que Picasso hizo resonar en nuestra época en su exitosa obra de tanta proyección hacia los arquetipos, nos sorprende y nos inquieta. Los que produjeron ese arte eran sin lugar a dudas comparativamente de otra estirpe. La Silueta africana estaría a lo menos en nuestros registros genéticos más originales, y en esta época digital podríamos reinstalarla con indudables ventajas frente al consumismo y a la sociedad de consumo. Hay que ir mucho más allá que las tablas estadounidenses y europeas que pretenden regular el peso justo. Estas tablas solamente administran una corpulencia ya bastante inactual. Son una estación en el avance hacia el peso justo y al mismo tiempo una barrera. No fijan un equilibrio sino que la inestabilidad. Cierran el camino hacia la recuperación de la figura original, la Silueta Africana.

A lo largo de este proceso migratorio se fueron dando las aglomeraciones urbanas en una reacción al nomadismo. Ya nada quedaba del hombre original. Tal vez solo vivencias que ahora resultaban perturbadoras. Continuó las búsqueda del Paraíso original ya no como una evocación, sino como un mito. En nuestra actualidad occidental, las corrientes ideológicas que nos traen una interpretación de la Historia, Social Cristianismo, Social Democracia y Marxismo proponen la construcción cultural del Paraíso en la tierra.

¿ CÓMO TENER UNA SILUETA IDEAL?

Pero el tema que nos preocupa por tan múltiples razones fundacionales y actuales y que apunta certeramente al conocimiento de nosotros mismos, el más importante de todos los conocimientos, no es solo de estética, aunque sin duda el gesto, el movimiento. la expresión y la presencia de la creatura humana y de cualquier otra creatura, sean una buena señal de cómo están las cosas hacia el interior, cómo es su salud orgánica y psíquica. La piel, o el pelaje no son un envoltorio desvinculado de su contenido.

Mejor será la presión de oxígeno en el organismo entre menor sea la corpulencia. Mejor actividad circulatoria habrá entre menor sea el territorio corporal. Mejorar la circulación sanguínea requiere también adelgazar la sangre, disminuir su viscosidad. Así la sangre irrigará mejor el cerebro cuya vascularidad es varias veces de menos calibre que la del resto del cuerpo. Las glándulas del cerebro serán estimuladas por la mejor irrigación y el metabolismo recuperará su mejor nivel con efectos positivos sobre los niveles de colesterol, glicemia y desintoxicación. Las facultades mentales experimentarán un notable ascenso en la medida que se verifique está rehabilitación cerebral, y se abrirán las puertas de la nobleza y la grandeza en el pensar, en el sentir y en el actuar. La inteligencia vigente en cada ser humano es el gran factor generador del equilibrio y la sintonía.

¿Cuál sería el método práctico para avanzar en estas direcciones?. El yoga integral nos lo ofrece desde los más remotos tiempos. Poner en vigencia y elevar la respiración celular, mejorar la circulación por ejercicios de elongación, adelgazar la sangre suprimiéndose el azúcar en la dieta y limitándose solamente a la glucosa que contienen las frutas con su imponderable variedad de cofactores, y finalmente disminuir las toxinas en la dieta. La ingesta del agua suficiente entre dos y tres litros al día asegurará la preservación de nuestro conjunto orgánico.

Avanzar hacia la silueta africana es entonces posible porque es una vivencia genética en el ser humano actual y el método esta a la mano en el área y la propuesta del yoga integral.

Paz

¿ CÓMO ERA EL SER HUMANO ORIGINAL?

Ahora que la investigación científica y especialmente la Antropología llegan a la conclusión de que el hombre original de la cultura occidental proviene del continente africano y que en sus migraciones fue desarrollando adaptaciones que lo perfilan como es en la actualidad en sus diferentes variantes, surge la gran pregunta ¿Cómo era el hombre original? Si aceptamos el mito símbolo del Paraíso, con Adán y Eva, como eran estos seres.?


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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