La capacidad religiosa es exclusivamente humana y es consecuencia de nuestro singular potencial mental y espiritual.
La capacidad de concebir la existencia de un principio creador que llamamos Dios, nace de la razón humana que opera sobre las relaciones de causa y efecto, del autor y su obra. Tanto más perfecta es la obra, más elevada es la imagen que nos hacemos del autor. Los investigadores de los restos prehistóricos admiran a los primitivos artistas a través del dibujo de las cavernas y de los restos artesanales o monumentales (dólmenes) de las primeras culturas.
Cuando no asomamos al Microcosmos, a la Naturaleza, al Universo, nos sorprende y nos llenan de admiración las formas mínimas de vida, sus estructuras, sus interrelaciones, las energías en acción en la naturaleza y el planeta, la grandiosidad del espacio, la exacta regulación del régimen planetario, la evolución y el crecimiento inteligente y exacto de todo cuanto nos rodea. Nos sobrecoge el poder del principio Creador, la fuente de donde todo se origina, la fuerza que ordena y sostiene, y nuestro primer impulso es de humildad y adoración, luego surge la gratitud por ser capaces de entender y luego pretendemos avanzar hacia un mayor entendimiento. Pero a mayor entendimiento, a mayor y mejor percepción, más adoración y humildad. Así se dieron los caminos de Religión y Yoga.
A través de la razón, llegamos a la certeza de que existe un principio creador, y esto es lo único que define productivamente al ser humano en los más distintos aspectos. Muchas personas se limitan a creer en un principio Creador, pero eso no es suficiente, no resuelve las coyunturas existenciales y por el contrario, mantienen latente una gran desorientación en las personas. La fe tiene que nacer de la razón, a la que se le imprime el sentimiento que conmueve y arrastra, y que finalmente asume la dinámica y el potencial de la vivencia (lo que podemos llamar una Comprensión profunda). Es muy difícil que una fe poderosa nazca de un dogma, y nos referimos a la fe que mueve las montañas.
Hay muchas personas que se declaran escépticas, es decir, no aceptan ni niegan al principio Creador. Estas personas no están resolviendo el problema fundamental, el del origen del Universo, de las especies, de la humanidad y de ellos mismos y eso es más angustiante o alterador que no saber quien fue nuestro padre o nuestra madre. No es Dios quien necesita al hombre, es el hombre quien necesita tener la certeza de que Dios existe y no aceptarlo como una simple probabilidad.
Otras personas se declaran materialistas y atribuyen a la materia todas las cualidades que los teólogos tradicionalmente han asignado a Dios, es decir, energía primordial, infinita, sin principio ni fin, omnisciencia, omniconciencia, y con ello reconocen un principio superior que origina todo cuanto existe, que impulsa y sostiene la evolución , la Materia. Y eso es lo importante desde el punto de vista de las necesidades psicológicas del hombre, concebir un principio ordenador y orientador superior de todo el magno proceso de la creación y de la vida.
Cuado la investigación científica de la materia nos empieza a llevar a la concusión de que la materia es energía, encontramos sorprendentes coincidencias entre puntos de vista que han parecido diametralmente opuestos; el materialismo y el espiritualismo. Por otra parte el Unitarismo de la Física Cuántica, el Panteísmo, el Monismo y muchas otras corrientes filosóficas y científicas constituyen una clarificación en que destacan cada vez con mayor relieve en las hipótesis sobre el Origen del Universo, el principio Creador Todopoderoso, omnisciente, omniconsciente omnipresente, infinito sin un principio y sin fin y fuera de todo tiempo, que no solo ha creado sino que sigue creando y sostiene su creación.
Ahora bien en la búsqueda de la definición de la naturaleza de Dios, el hombre es solo capaz de llegar muy bajo, y nada más que en virtud de sus capacidades semi divinas; la inteligencia, la razón, la creatividad, y la proyección en el tiempo. Estas capacidades nos hacen a imagen y semejanza del creador mismo y nos permiten asomarnos a perspectivas que de todas maneras son estrictamente limitadas.
Una vez enfrentados al problema de la naturaleza de Dios, se empieza a distinguir los caminos para una mayor conocimiento, entendimiento y acercamiento. Son la Religiones las que destacan e interpretan distintas facetas de Dios y que además se diversifican en considerable medida de acuerdo a las vocaciones y aptitudes de los grupos humanos que las establecen; Cristianismo, Budismo, Taoísmo, Fe Musulmana, Hinduismo, Judaísmo, etc.
Se puede definir a las religiones como caminos para el conocimiento, el entendimiento y la unión con Dios a través de la adoración. Las religiones se construyen sobre dogmas, ritos, y Códigos Conductuales que señalan las acciones eficientes para los propósitos de la organización y la salvación espiritual.
Las religiones son operadas por las iglesias, que son un reflejo de los hombres que las compone y de su época. La disciplina, la responsabilidad social de sus componentes y su madurez espiritual, hacen que disminuyan significativamente los aspectos negativos de toda organización humana . Las iglesias han sido siempre positivas en lo que refiere a lograr un mejor comportamiento de sus fieles por el uso del poder espiritual, la prescripción del premio, del castigo, y el otorgamiento del perdón. La ética social ha sido ha sido predominante en la expresión clerical.
El yoga se empezó a manifestar históricamente en el reconocimiento del Dios Único, del principio creador, mas o menos coetáneamente al monoteísmo de otros círculos culturales, Jehová en Israel, Tao en China, Atón en Egipto. Constituyo una reacción ante las desviaciones politeístas en la adoración a Shiva, Vishnú y Brama. Se definió como un acercamiento a Dios, -al dios único- por el propio y personal perfeccionamiento .El perfeccionamiento nos lleva a Dios ,que es la perfección absoluta. Dios es más que un valor en el Yoga; es la clave y el marco de referencia en todas las proposiciones valorativas e interpretativas pasadas, actuales y por desarrollarse en la evolución del Yoga. Pero yoga no es religión, es el camino de la Razón, de la comprensión y la integración para acercarse a Dios.
Los tratadistas del Yoga enseñan que todo hombre necesita tener una religión cualquiera que ella sea, pero su compromiso no debería ser formal o convencional. Cada persona debería sentir su Religión como un proceso y una tarea de avance hacia dios mismo. En este proceso el Yoga es un buen instrumento porque uniendo fe, con el sentimiento y la razón en el corazón del hombre podemos llevarlo a la certeza absoluta de que Dios existe.
Al mismo tiempo que se planteó en el Yoga la necesidad de una religión para cada hombre, también se planteó la necesidad de la tolerancia. En el Bagavad Ghita encontramos este principio cuando Khrisna habla al príncipe Arjuna y le dice: “ los hombres que adoran animales u objetos a mi me están buscando y su búsqueda es meritoria”. No importa el camino religioso que una persona siga: todos llevan a buen fin. Todas las religiones son positivas. Coinciden en lo fundamental, el Dios único. Se diferencian en aspectos que no son primordiales.
¿Porqué muchas personas se ha apartados de las religiones y de la iglesias? Los verdaderos ateos son muy escasos. Los escépticos son muchos. Son muchas las personas que han conformado su propia religión porque no les satisfacen las religiones y las iglesias existentes. Y hay muchas personas que están decididamente en contra de las iglesias y las religiones porque observan contradicciones entre sus contenidos y su quehacer habitual. Porque muchas de ellas condicionan severamente el camino a Dios con imposiciones muy relacionados a intereses mundanos y contingentes. Las expresiones religiosas y clericales en las más distintas épocas han estado influidas por determinantes sociales, políticos y económicos. Y por eso podemos decir que así como las iglesias orientaron muy positivamente a los hombres en el camino hacia dios, también y en muchos casos, los apartaron decididamente por la confusión Dios, religión, iglesia.
En nuestra misma cultura podemos advertir una evolución religiosa que quita peso a aseveraciones que pretendían ser inalterables con las que a toda costa se trata de armonizar.
En los primeros tiempos del antiguo testamento, dios era imagen y semejanza de algún príncipe poderoso y un tanto temperamental. Se le halagaba con sacrificios. Tenía un pueblo elegido o favorito, el pueblo judío. Luego este dios se transforma en un Juez inexorable y al mismo tiempo un verdugo que se ensaña con los pecadores. El primer mandamiento decía: “Amarás a Dios por sobre todas las cosas, con todas las fuerzas de tu corazón”; ¿cómo amar a un dios que solo inspira temor?
Las enseñanzas de Cristo constituyen una profunda rectificación; Dios es vida y es amor por cada una de sus creaturas. Todos los hombres son hijos de Dios, hermanos entre si, iguales antes los ojos de Dios. Ya no hay una nación favorita. Dios perdona los pecados de los hombres, basta con el arrepentimiento, y con esto el pecado perdió su relieve traumático que había pesado sobre los judíos. Cristo liberó al hombre del pecado. Dijo no a la venganza y si al perdón. No más ojo por ojo. Amar a los enemigos y devolver bien por mal. No aborrecer a los enemigos. Y sin embargo estas bases del cristianismo han tenido solo una relativa vigencia. Las iglesias cristianas las han trasformados en las distintas épocas con distintos pretextos. No es raro entonces que tantas personas bien intencionadas y buscadoras de Dios se nieguen a los caminos de la religiones y la iglesias institucionales.
En la actualidad sin embargo se va produciendo una fuerte reacción y la iglesia católica por ejemplo destaca el aspecto del Amor de Dios por todas las creaturas y se llega ya a la posición monista del Dios Todopoderoso ,no existe una contrapartida de Dios que se reconoce como Satanás. Todo hombre se salva y el pecado (que no existe, sino solo existe el error humano)tiene cada vez menor vigencia como factor definitorio en el destino de cada hombre

Paz

DIOS YOGA Y RELIGION

Se ha definido al hombre de muchas maneras, desde distintos puntos de vista. Una de estas dice que el hombre es un animal con capacidad religiosa. En efectos ninguna otra creatura de la naturaleza ha construido templos ni ha establecido rituales de adoración en todas las épocas, desde las más primitivas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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